The Nizkor Project: En Memoria del Holocausto (Shoah)

Nuremberg, crimenes de guerra, crimenes contra la humanidad

Juicio a los Principales Criminales de Guerra Alemanes

En Nuremberg, Alemania
12 de marzo a 22 de marzo de 1946

Octogésimo Primer Día: Miércoles, 13 de marzo de 1946
(1 de 8)


[Página 81]

HERMANN WILHELM GOERING: INTERROGATORIO (continúa)

DR. STAHMER:

P: ¿Participó usted en la elaboración del Programa del Partido?

R: No. El Programa del Partido ya había sido redactado y anunciado cuando conocí el movimiento, y cuando declaré mi intención de unirme.

P: ¿Cuál es su actitud hacia estos puntos del Programa del Partido?

R: En general, positiva. Aunque por supuesto difícilmente habrá alguna persona con conciencia política que acepte y esté de acuerdo con absolutamente todos los puntos del programa de un partido político.

P: Además, de estos puntos por lo general conocidos del Programa del Partido, ¿había otros objetivos que se mantuvieron en secreto?

R: No.

P: ¿Se pretendía alcanzar estos objetivos por cualquier medio, incluidos medios ilegales?

R: Por supuesto había que alcanzarlos por todos los medios. Quizás habría que aclarar el concepto de "ilegal". Si organizo una revolución, estoy cometiendo un acto ilegal para el Estado existente entonces. Si tengo éxito, pasa a ser un hecho y a ser legal. Hasta 1923 y los hechos del 9 de noviembre, yo, y todos los demás, sosteníamos que lograríamos nuestro objetivo, incluso, si era necesario, por medio de una revolución. Después que esto fracasara, el Führer, tras su vuelta de la fortaleza, decidió que en adelante debíamos proceder legalmente por medio de una lucha política, como habían hecho los demás partidos, y prohibió toda acción ilegal para evitar represalias contra las acciones del Partido.

P: ¿Cuándo y con qué fines se crearon las SS?

R: Las SS se crearon cuando yo estaba en el extranjero. Creo que fue en 1926 ó 1927. Su fin, que yo recuerde, era formar principalmente dentro del movimiento un cuerpo especialmente seleccionado que protegiera al Führer. Al principio era extremadamente pequeño.

P: ¿Perteneció usted en algún momento a las SS?

R: Nunca pertenecí a las SS, de ninguna manera, en ningún momento, ni activa ni pasivamente.

P: ¿Es por tanto incorrecto alegar que usted fue General de las SS?

R: Sí, totalmente incorrecto.

P: ¿Qué significaba para usted la expresión "raza de amos"?

R: No significaba nada en absoluto para mi esa expresión. No la encontrará en ninguno de mis discursos, en ninguno de mis escritos. Según mi punto de vista, si eres un amo, no necesitas enfatizarlo.

P: ¿Qué significa para usted "espacio vital"?

R: Ese concepto es muy controvertido. Puedo entender perfectamente que las Potencias, me refiero sólo a las cuatro Potencias firmantes, que poseen más de tres cuartas partes del mundo, entenderán este concepto de una manera diferente. Pero para nosotros, con 144 personas viviendo por kilómetro cuadrado, las palabras "espacio vital" significan la proporción adecuada entre una población y su alimentación, su crecimiento y su modo de vida.

P: Suele surgir también el concepto de "acceso al poder".

[Página 82]

R: Yo diría que "acceso al poder" es un tecnicismo. Podríamos haber empleado otra frase, pero ésta expresa lo más claramente posible lo que ocurrió, es decir, que nos hicimos con el poder.

P: ¿Cuál es su actitud hacia el principio de liderazgo?

R: Asumí, y sigo asumiendo, este principio positiva y conscientemente. No se debe cometer el error de olvidar que la estructura política de los diferentes países tiene orígenes diferentes, diferentes evoluciones. Algo que se adecúa perfectamente a un país puede fracasar completamente en otro. Alemania, a lo largo de los siglos de la monarquía, siempre ha aplicado un principio de liderazgo. La democracia llegó a Alemania en una época en la que Alemania estaba en muy mala situación y había tocado fondo. Ayer expliqué la total falta de unidad que existía en Alemania: el gran número de partidos, la inquietud continua causada por las elecciones. Debido a esto había tenido lugar una distorsión completa de los conceptos de autoridad y responsabilidad, y de hecho, se habían orientado en la dirección opuesta. La autoridad se encontraba en las masas, y la responsabilidad era del líder, en lugar de lo contrario. Opino que en Alemania, en especial en ese momento, el más bajo de su existencia, cuando era necesario que todas las fuerzas se unieran de una forma positiva, el principio de liderazgo, es decir, autoridad desde arriba y responsabilidad desde abajo, era la única posibilidad. Naturalmente me doy cuenta del hecho de que en este caso también un principio que de por sí es totalmente sensato puede llevar a extremos. Querría mencionar algunos paralelismos: la Iglesia Católica se basa, ahora y siempre, en el claro principio de liderazgo de su jerarquía. Y creo que también puedo afirmar que Rusia no habría sobrevivido sin el principio de liderazgo a la enorme carga que tuvo que asumir con esta guerra.

P: Las medidas de refuerzo de su poder que usted describió ayer, ¿tuvieron lugar de acuerdo con el Reichspresident von Hindenburg? R: Mientras el Reichspresident estuvo vivo, y por tanto activo, tuvieron lugar por supuesto de acuerdo con él, y cuando era necesaria constitucionalmente su aceptación, como en el párrafo 48, también se dio esa aceptación.

P: ¿Las potencias extranjeras reconocieron al Gobierno Nacionalsocialista?

R: Nuestro Gobierno fue reconocido desde el primer día de su existencia, y siguió reconocido hasta el final, es decir, excepto cuando las hostilidades provocaron que se interrumpieran las relaciones diplomáticas con diversos Estados.

P: ¿Hubo representantes diplomáticos de países extranjeros que asistieron a sus mitines de Partido en Nuremberg?

R: Se invitaba a representantes diplomáticos a los mitines del Partido, ya que eran el mayor evento y la mayor manifestación del movimiento. Y asistían todos, aunque no todos todos los años. Pero recuerdo a uno muy bien.

P: ¿Hasta qué años asistieron?

R: Hasta el último mitin del Partido, el de 1938.

P: ¿Hasta qué punto se confiscaron propiedades de opositores políticos tras el acceso al poder?

R: Se promulgaron leyes que decretaban la confiscación de propiedades de personas hostiles al Estado, es decir, propiedades de partidos que declaramos hostiles al Estado. Las propiedades del Partido Comunista y sus asociaciones, las propiedades del Partido Socialdemócrata, fueron confiscadas, pero no, y quiero destacar esto, las propiedades privadas de los miembros, y aun menos las de los líderes de estos partidos. Por el contrario, varios líderes socialdemócratas que habían sido ministros o cargos públicos siguieron percibiendo toda su pensión. De hecho, posteriormente fueron incrementadas.

P: ¿Cómo explica las acciones contra los sindicatos? ¿Cómo explica las acciones contra las asociaciones libres de trabajadores?

[Página 83]

R: Primero, los sindicatos: el punto importante sobre los sindicatos en Alemania es que estaban muy estrechamente relacionados con el Partido Socialdemócrata, y también, en un grado cada vez mayor, con el Partido Comunista, debido a las acciones e influencia de este último. Eran de hecho, aunque no formalmente, órganos, es más, órganos muy activos de estos partidos. No me refiero a las masas de miembros de los sindicatos, sino a los líderes de los sindicatos. Además había también un pequeño sindicato cristiano, un órgano del Partido de Centro.

Estos sindicatos, debido a sus líderes y a la estrecha relación de estos líderes con esos partidos que considerábamos nuestros opositores, simpatizaban tanto con nuestros opositores que no encajaban de ninguna manera en nuestro nuevo Estado. Por tanto, se disolvieron los sindicatos y se creó para los trabajadores el Frente de Trabajo Alemán. En mi opinión, esto no provocó la destrucción de la libertad del trabajador alemán; por el contrario, estoy convencido de que fuimos los que dimos una libertad real al trabajador alemán, ya que por encima de todo garantizamos su derecho al trabajo, y pusimos un especial énfasis en su posición en el Estado.

Claro está, nos deshicimos de dos cosas que quizás podrían considerarse dos características de una libertad que no entiendo: por un lado las huelgas, y por otro los cierres patronales. No concordaban ni con el derecho a trabajar ni con los deberes que todo ciudadano tiene hacia la grandeza de su nación. Eliminamos estos dos inquietantes elementos, que también contribuyeron al gran número de desempleados, y los sustituimos por un enorme programa de trabajo.

La creación de puestos de trabajo fue otro punto esencial. Nuestro programa social ha sido adoptado por otros, aunque con un nombre distinto.

No tengo intención de exponer este programa social.

Pero fue la primera vez que el trabajador tuvo derecho a vacaciones, y además a vacaciones pagadas. Se crearon grandes centros recreativos para los trabajadores. Se invirtieron enormes sumas en nuevos proyectos de vivienda para ellos. Se elevó su nivel de vida. Hasta entonces habían sido utilizados y explotados; apenas tenían propiedades porque durante los años de desempleo tenían que vender todo o empeñarlo. Así, sin entrar en detalles, querría decir para concluir que no destruimos a trabajadores libres, sino que más bien liberamos al trabajador de la miseria del desempleo.

P: Ayer habló de la revuelta de Röhm. ¿Quién era Röhm y en qué consistió la revuelta?

R: Röhm había sido desde 1931 el Jefe del Mando de las SA, es decir, era el responsable de las SA ante el Führer, que era a su vez el líder supremo de las SA, y las dirigía en nombre del Führer.

La principal discrepancia entre Röhm y nosotros era que Röhm, al igual que su predecesor, Pfeffer, quería que hubiera una revolución, mientras que el Führer, como dije antes, había ordenado someterse a elecciones legales, en las que se podía esperar una victoria final.

Tras el acceso al poder, Röhm deseaba bajo cualquier circunstancia hacerse con el Ministerio del Reich de Defensa. El Führer se negó en redondo, dado que no quería de ninguna manera que se dirigiera a las Fuerzas Armadas según doctrinas políticas, ni el dotarlas de influencia política.

Las discrepancias entre las Fuerzas Armadas y el grupo de Röhm, no me refiero a entre las Fuerzas Armadas y las SA, ya que no había ninguna, se limitaba al grupo de liderazgo, que se llamaba en aquel tiempo el liderazgo de las SA, y que lo era realmente. Röhm quería apartar al máximo número posible de generales y oficiales superiores que habían sido miembros de las Fuerzas Armadas todo este tiempo, ya que según su punto de vista estos oficiales no ofrecían garantías al nuevo Estado, ya que, según dijo,

[Página 84]

habían perdido su espíritu y su fuerza con el paso de los años y ya no eran capaces de ser elementos activos del nuevo Estado Nacionalsocialista.

El Führer y yo teníamos un punto de vista totalmente opuesto al de él en este asunto.

En segundo lugar, los objetivos de las personas de la mentalidad de Röhm, que es como querría llamarlas, iban dirigidos en una dirección diferente, hacia métodos revolucionarios, y se oponían a lo que llamábamos reacción. Deseaban sin duda adoptar una actitud más izquierdista. También se oponían ferozmente a la Iglesia, y también muy fuertemente a los judíos. Querían, al menos un cierto grupo de ellos, lograr sus fines con métodos revolucionarios. Es bien sabido que Röhm colocó a toda su gente en puestos clave de las SA, apartando a los elementos decentes.

Los complots que tuvieron lugar en aquella época siempre implicaban a las mismas personas, primero al Líder de las SA de Berlín, Ernst, después al Líder de Breslau, Heines, los Líderes de Munich y Stettin, etc. Pocas semanas antes del Putsch de Röhm, un líder de bajo rango de las SA me confesó que se había enterado de que se planeaba una acción contra el Führer y sus fieles, para reemplazar de la forma más expeditiva posible al Tercer Reich por el Cuarto Reich, el definitivo, una expresión que empleaban estas personas.

Me instaron y me rogaron no sólo que pusiera fuera de mi casa a guardias de un regimiento de policía, sino que además nombrara una guardia de honor de las SA. Lo acepté, y posteriormente me dijo el comandante de estas tropas que la finalidad de esa guardia de honor era arrestarme en cualquier momento.

Conocía muy bien a Röhm. Hice que viniera a verme. Le planteé abiertamente las cosas de las que me había enterado. Le recordé nuestra lucha mutua, y le pedí sin condiciones que mantuviera su fe en el Führer. Planteó los mismos argumentos que acabo de mencionar, pero me aseguró que por supuesto no estaba pensando en hacer nada contra el Führer. Poco después recibí más información según la cual tenía contactos estrechos con los círculos que eran nuestros más duros opositores. Estaba por ejemplo el grupo formado en torno al antiguo Canciller del Reich Schleicher. Estaba el grupo de Gregor Strasser, el antiguo miembro del Reichstag y líder de organización del Partido, que había sido expulsado del Partido. Eran grupos que habían pertenecido a los antiguos sindicatos y que tenían una mentalidad más bien izquierdista. Consideré que era mi deber exponerle al Führer este asunto. Me sorprendió cuando me dijo que él también sabía ya estas cosas y las consideraba una gran amenaza. Dijo que sin embargo quería esperar al desarrollo de los acontecimientos y vigilarlos cuidadosamente.

El hecho siguiente ocurrió tal y como lo describió el testigo Körner, así que puedo omitirlo. Se me ordenó proceder de inmediato contra los hombres del grupo de Röhm del norte de Alemania. Se decidió que se arrestaría a algunos. A lo largo del día el Führer ordenó la ejecución del líder de las SA de Pomerania, Ernst, y la de otros dos o tres. Él mismo fue a Baviera, donde estaba teniendo lugar la última reunión de un grupo de líderes de Röhm, y arrestó personalmente a Röhm y a estas personas en Wiessee.

En aquel momento este asunto era una amenaza real, ya que unas pocas unidades de las SA, utilizando contraseñas falsas, habían conseguido armas y habían sido concentradas. En un lugar hubo una lucha muy breve y dispararon a dos líderes de las SA. Ordené a la policía, que en Prusia estaba entonces a las órdenes de Himmler y de Heydrich, que llevara a cabo los arrestos. Cuando se registró el cuartel general del líder de las SA Ernst en Berlín, encontramos en el sótano de este cuartel general más ametralladoras que las que tenía toda la Policía Prusiana.

Después de que el Führer hubiera ordenado, en vista de la gravedad de los hechos que se había encontrado en Wiessee, a quién se ejecutaría debido al estado nacional de emergencia, se dio la orden de ejecutar a Ernst, a Heidebrecht y a otros colaboradores de Röhm. No se dio orden de ejecutar al resto

[Página 85]

de personas arrestadas. Durante el arresto del antiguo Canciller del Reich Schleicher, tanto él como su mujer murieron. Se hizo una investigación de los hechos y se determinó que cuando se arrestó a Schleicher, según las declaraciones de los dos testigos, éste trató de coger una pistola, posiblemente para suicidarse, por lo que los dos hombres sacaron sus pistolas y la Sra. Schleicher se abalanzó sobre uno de ellos para detenerlo, haciendo que se disparara su revólver.

Lamentamos profundamente ese hecho.

A lo largo de esa noche me enteré de que se había disparado a otras personas, incluso a personas que no tenían nada que ver con esta revuelta de Röhm. El Führer fue a Berlín esa misma noche. Me enteré más tarde durante la noche, y fui a verle al día siguiente a mediodía, y le pedí que diera de inmediato una orden por la cual él prohibiera cualquier otra ejecución bajo cualquier circunstancia, aunque vivían aún otras dos personas que estaban muy implicadas y de las que se había ordenado su ejecución. De hecho, se dejó vivir a estas personas. Le pedí que hiciera eso porque me preocupaba que el asunto se fuera de las manos, como realmente había ocurrido hasta cierto punto, y le dije al Führer que bajo ninguna circunstancia debía haber más derramamiento de sangre.

El resultado fue el Führer dio esa orden en mi presencia, y se comunicó de inmediato a todos los oficiales. Se anunció entonces la acción en el Reichstag, y fue aprobada por el Reichstag y por elReichspresident como una acción requerida por el estado de emergencia nacional. Se lamentó que, como en todos los incidentes de esa clase, hubiera habido ciertos errores.

Se ha exagerado enormemente el número de víctimas. Que yo recuerde, fueron setenta y dos personas, la mayoría de ellas en el sur de Alemania.


[ Anterior | Índice | Siguiente ]

Inicio ·  Donativos ·  Mapa del Sitio ·  Novedades ·  Buscar en Nizkor

© The Nizkor Project, 1991-2009

Esta web se ha creado con fines educativos para informar sobre el Holocausto y combatir el odio racial. Todas las declaraciones o textos de esta web tienen sólo fines educativos.

Como parte de estos fines educativos, Nizkor puede incluir en esta web fragmentos de escritos de racistas y antisemitas. Nizkor no sólo no está de acuerdo con estos escritos, sino que los condena y los proporciona para que sus lectores puedan conocer el carácter y dimensiones de su odio y su discurso antisemita. Nizkor insta a los lectores de estas páginas a condenar el racismo y el odio racial en todas sus formas y manifestaciones.