The Nizkor Project: En Memoria del Holocausto (Shoah)

Nuremberg, crimenes de guerra, crimenes contra la humanidad

Juicio a los Principales Criminales de Guerra Alemanes

En Nuremberg, Alemania
12 de marzo a 22 de marzo de 1946

Octogésimo Día: Miércoles, 13 de marzo de 1946
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[Página 37]

EL PRESIDENTE: El Tribunal ha dado una orden en relación al proceso sobre los cargos presentados contra Organizaciones y las solicitudes de miembros. No voy a leer la orden, pero se publicará en el tablón de anuncios de la defensa, y se comunicará a ellos y a la acusación.

Dr. Jahreiss, ¿ha terminado su interrogatorio?

Dr. JAHRREISS: Sí.

EL PRESIDENTE: Muy bien. ¿Quiere algún otro miembro de la defensa interrogar al testigo?

ALBERT KESSELRING:

INTERROGATORIO- Continuación

Dr. KAUFFMANN (abogado de Kaltenbrunner):

P: Testigo, ¿recuerda usted en qué momento empezó el acusado Kaltenbrunner a ser conocido públicamente?

R: Desconozco el momento en que Kaltenbrunner empezó a ser conocido públicamente. Oí el nombre de Kaltenbrunner por primera vez cuando apareció como sucesor del General Canaris.

P: ¿Recuerda que fue nombrado Jefe de la R.S.H.A. en enero de 1943?

R: Es posible que me enterara, pero no tengo ningún recuerdo claro de ello.

P: Kaltenbrunner declara que en abril de 1945 trató de librar a Austria de más actos de guerra. ¿Recuerda usted por casualidad algo de esto?

R: Sólo sé que Kaltenbrunner era una de las personas que trabajaba por la independencia de Austria, pero no conozco claramente y con exactitud la situación.

P: Además, Kaltenbrunner declara que él, en base a un acuerdo con la Cruz Roja de Ginebra, había organizado el retorno de internos civiles a sus países a través de la línea del frente. Envió una petición a su oficina, no a usted personalmente, para que se abriera un hueco en la línea del frente que permitiera a estos internos civiles volver a casa. ¿Lo recuerda?

R: Es muy posible que se enviara esa petición. No me enteré de ella en persona, porque estaba fuera de mi oficina muchas veces.

P: Testigo, ¿recuerda cuándo se crearon por primera vez campos de concentración en Alemania?

R: Sí. Fue en 1933. Recuerdo tres campos de concentración, pero no sé exactamente dónde se crearon. Oranienburg, que sobrevolé frecuentemente; Dachau, del que se ha hablado con vehemencia en los periódicos, y Weimar-Nora, Weimar, un campo de concentración que sobrevolaba con frecuencia en mis viajes oficiales. No recuerdo ningún otro campo de concentración, pero quizás debería añadir que por lo general me mantuve alejado de los rumores que abundaban en esos periodos de crisis para poder dedicarme por entero a mi trabajo, que era especialmente intenso.

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P: En cuanto a los internos de los campos de concentración, ¿tiene alguna idea concreta de las personas que eran llevadas allí?

R: Tenía una idea, aunque no recuerdo cómo la adquirí, que me parecía plausible, y es que la Revolución Nacionalsocialista se lograría sin pérdida de vidas y que los opositores políticos estarían detenidos hasta que la fundación del nuevo Estado dispusiera de seguridad suficiente para permitirles volver a la vida pública. Eso es lo que conozco de la situación, de lo que concluyo, para responder a su pregunta, que en su mayor parte estas personas tenían que ser personas que se oponían a la ideología nacionalsocialista.

P: ¿Ha pensado alguna vez, según este concepto suyo, en cómo sería el trato recibido en estos campos de concentración? ¿Cuál era su idea del trato que recibían los prisioneros de los campos? ¿Podría haber una diferencia entre los primeros y los últimos años?

R: No sé nada del trato dado en los campos. Durante los primeros años, cuando aún me encontraba trabajando en Alemania, se oían rumores según los cuales el trato dado era normal. En los últimos años estuve en el extranjero, es decir, en teatros de operaciones fuera de Alemania, y estaba tan lejos que no supe nada de estos incidentes y no traté de obtener información sobre ellos.

P: ¿Es correcto por tanto suponer que, por lo que respecta a las atrocidades que realmente tuvieron lugar, usted no sabía nada?

R: No, no sabía nada, ni siquiera en marzo de 1945, cuando me nombraron Comandante Supremo en el Oeste; aun entonces desconocía todo lo ocurrido en los campos de concentración. Esto lo atribuyo a dos hechos. Uno, la actitud personal que he expresado anteriormente, que en principio me dedicaba sólo a mis asuntos, que de por sí ya eran bastantes, y dos, que dentro del Estado se había desarrollado un Estado policial que estaba herméticamente sellado y cerrado al resto del mundo.

P: ¿Tiene alguna prueba de que en sus círculos de oficiales se sabía más que, según lo que acaba usted de decir, lo que sabía usted?

R: Tuve un contacto muy estrecho con mis oficiales, y no creo que pueda haber habido un gran número de oficiales que supiera algo más de estas cosas. Claro está, no puedo dar información sobre personas concretas.

P: ¿Sabía usted que Hitler había decidido eliminar físicamente al pueblo judío?

R: Lo desconocía por completo.

P: ¿No tuvo usted muchas oportunidades de tratar asuntos ideológicos con Hitler?

R: Cuando estaba en el Cuartel General, sólo se trataban cuestiones militares y similares relativas a mi teatro de operaciones durante la parte oficial de la conversación. Cuando me invitaban a comer, se solían tratar asuntos históricos o asuntos de interés general, pero nunca se hablaba de problemas políticos críticos o de cuestiones ideológicas. No recuerdo ningún caso en el que Hitler me influyera a mi o al resto de generales de ninguna manera para que actuáramos como nacionalsocialistas activos.

P: ¿Creía usted en la personalidad de Hitler en un sentido tal que Hitler estaba decidido a llevar al pueblo alemán hacia una Alemania mejor, con atención a las libertades personales y respeto a la dignidad humana? ¿Cuáles eran sus ideas sobre esto?

EL PRESIDENTE: ¿Qué relevancia tienen las creencias del testigo en un asunto de esa clase? ¿Tiene algo que ver con alguna parte del caso del acusado Kaltenbrunner? El Tribunal considera que esta clase de preguntas son un desperdicio del tiempo del Tribunal.

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Dr. KAUFMANN:

P: ¿Es correcto decir que el Estado de liderazgo absoluto que existía en Alemania, cualquier tipo de oposición a una orden por parte de una persona era algo imposible?

R: No diría que no, expresándolo de esa forma. Ciertamente, se podía plantear el punto de vista de uno frente a otro punto de vista, pero si el punto de vista personal quedaba anulado por una decisión, la obediencia absoluta se volvía necesaria, y su ejecución era demandada y asegurada, bajo determinadas circunstancias, por la aplicación del código penal. La resistencia a esa orden, o a cualquier orden, estaba, en base a nuestro conocimiento de la personalidad y actitud de Adolf Hitler, completamente descartada, y no se habría conseguido nada.

P: ¿Una persona que tratara de resistir a una orden definitiva tenía que considerar que estaba arriesgando su vida?

R: Durante los últimos años, eso era una certeza absoluta.

P: ¿Consideró usted en algún momento que se podría ganar la guerra, y si es así, cuándo?

R: En 1943 había que considerar la posbilidad de que no se consiguiera una paz victoriosa. Destaco expresamente que había que esperar esa posibilidad, pero si se hubieran aplicado ciertas medidas organizativas u operativas, la situación aún podría haberse arreglado.

P: ¿Trató alguna vez este asunto con alguien importante, las aprensiones que usted pudo tener hacia la continuación de la guerra?

R: En diversos momentos, al hablar de mi sector militar, mencioné ciertas dificultades que podían influir en el resultado de la guerra en general. Pero como representante de un solo sector militar, no me consideré de ninguna manera competente para juzgar toda la situación militar, dado que no podía desde mi limitado punto de vista juzgar, por ejemplo, la situación de la producción o de la organización de reservas de mano de obra. Como dije antes, me negué, como aficionado, a expresar una opinión sobre esos asuntos, dado que mi opinión, bajo determinadas circunstancias, se podría haber considerado oficial, ya que la habría firmado el nombre del Mariscal de Campo Kesselring.

EL PRESIDENTE: ¿Tendrá la amabilidad de explicarle al Tribunal qué relevancia tienen las dos o tres últimas preguntas para el caso de Kaltenbrunner?

Dr. KAUFFMANN: Él estaba en la misma situación. No podía, como dice él, resistirse a una orden. Habría supuesto perder la vida.

EL PRESIDENTE: Ha preguntado al testigo si en algún momento durante la guerra pensó en cuánto duraría la guerra. ¿Qué tiene que ver eso con Kaltenbrunner?

Dr. KAUFFMANN: La fiscalía acusa a varios acusados de haber continuado la lucha a pesar del hecho de que sabían que era inútil, y de haber prolongado la guerra. Ese es el problema que quiero aclarar con mi última pregunta.

EL PRESIDENTE: No creo que se acusara de eso específicamente a Kaltenbrunner. Si esa es su última pregunta, puede hacerla.

Dr. KAUFFMANN:

P: Si le he entendido bien, lo que usted está tratando de explicar es que la razón principal por la que usted siguió luchando fue cumplir con su deber hacia su país.

R: Eso es un hecho, aunque también tenía otros objetivos. Uno era que, aunque se impidió la posibilidad de terminar la guerra por la vía política, al menos oficialmente, yo creía personalmente en esa posibilidad, y el que aún hoy en día esté convencido de ello se puede probar por el hecho de que yo personalmente, junto con el Obergruppenführer Wolff, hicimos negociaciones a través de Suiza con un americano para preparar el terreno para un encuentro político a tal fin.

Dr. KAUFFMANN: Sr. Presidente, no tengo más preguntas.

EL PRESIDENTE: ¿Algún otro abogado de la defensa?

[Página 40]

Dr. PELCKMANN (abogado de la defensa de las SS):

P: Testigo, el Dr. Kauffmann le ha preguntado si el cuerpo de oficiales sabía algo de las condiciones y la creación de los campos de concentración. ¿Sabe que dentro de las Fuerzas Armadas se hacían cursos de lo que llamaban instrucción Nacional-Política?

R: Sí, lo sé.

P: ¿Me permite preguntarle si sabe que durante uno de los cursos de instrucción Nacional-Política de las Fuerzas Armadas, que tuvo lugar del 15 al 23 de enero de 1937, y les remito al documento 1992A-PS, sobre la creación de campos de concentración, Himmler, el Führer de las SS, en presencia de los oficiales asistentes, dio un discurso que venía a decir lo siguiente?:

"Naturalmente, hacemos distinción entre los internos que pueden estar allí durante unos pocos meses con fines educativos, y los que estarán allí durante mucho tiempo".
Omito unas pocas frases, y paso a las que considero importantes:
"La orden comienza insistiendo en que estas personas viven en barracones limpios. Esto de hecho sólo podemos lograrlo los alemanes, ya que difícilmente existe otra nación que actúe tan humanamente como nosotros. Se cambian las sábanas con frecuencia. Se instruye a las personas para que se laven dos veces al día, y se aconseja el uso de cepillos de dientes, algo que a veces desconocen".
¿Sabe si se decía esto a las Fuerzas Armadas, que hoy en día sabemos que no se correspondía con las condiciones reales?

R:. Como dije antes, no nos ocupábamos de esas cuestiones, y desconozco esta conferencia de Himmler.

Dr. PELCKMANN: ¡La desconoce! Gracias.

EL PRESIDENTE: ¿Quiere hacer alguna pregunta algún otro abogado de la defensa? Entonces la fiscalía puede proceder a su interrogatorio.

INTERROGATORIO DEL SR. JUEZ JACKSON:

P: ¿Entiende, testigo, al dar su testimonio, con respecto a la definición del Alto Mando y el Estado Mayor, según la definición incluida en la Acusación, que se le acusa de pertenecer a ese grupo?

R: Lo entiendo.

P: ¿Y que aquí en cierta forma está usted testificando como uno de los acusados?

R: Lo entiendo.

P: Ha hablado del establecimiento en Alemania de un Estado Policial por parte del Partido Nacionalsocialista, y quiero preguntarle si no es un hecho que el Estado Policial se asentaba en dos instituciones principalmente, la primera, la Policía del Estado, y la segunda, los campos de concentración.

R: El control de la policía es un hecho demostrado. El campo de concentración era, en mi opinión, un medio definitivo para la obtención de ese fin.

P: Tanto la policía secreta como los campos de concentración fueron creados por Hermann Goering. ¿Conoce ese hecho?

R: La policía secreta del Estado la creó Hermann Goering. Si la creó Himmler...

P: Sus charlas deberá reservarlas para su abogado, y pediré que le instruyan sobre esto. Limítese a responder mis preguntas. ¿No creó Hermann Goering también los campos de concentración?

R: No lo sé.

P: No lo sabe. ¿Apoyaba usted el Estado Policial?

R: Lo consideraba anormal de acuerdo con el concepto alemán de que se había formado un Estado dentro del Estado, que dejaba así ciertas cosas apartadas del conocimiento del público.

[Página 41]

P: ¿Hizo usted alguna vez algo, o puede señalar algo que usted hizo en su vida pública para evitar que se diera esa condición anormal en Alemania?

R: No recuerdo ningún caso, salvo que durante conversaciones con mis superiores es posible que haya planteado el tema para tratarlo. Pero destaco expresamente que en general me limitaba a mi esfera y a mis asuntos.

P: ¿Quiere que este Tribunal considere que usted nunca supo que existía una campaña de este Estado destinada a perseguir a los judíos en Alemania? ¿Es esa la forma en que quiere que se entienda su testimonio?

R: Desconocía la persecución de los judíos.

P: ¿No es un hecho que se excluyó a los oficiales judíos de su ejército y de su mando?

R: No había oficiales judíos.

P: ¿No es un hecho que algunos oficiales de su ejército, algunos oficiales de la Luftwaffe, tomaron medidas para arianizarse y librarse de los efectos de los decretos de Goering? ¿Lo sabía usted?

R: Oí rumores sobre eso.

P: La arianización, cuando se sospechaba que el padre tenía ancestros judíos, consistía en demostrar que el padre reconocido no era el padre biológico, ¿verdad?

R: Lo admito. Naturalmente, también hubo otros casos.

P: Sí. También es posible que se sospechara que la madre tenía ancestros judíos.

R: En casos excepcionales se pasaron por alto ciertos hechos.

P: Sí. ¿Sabe algo de los disturbios judíos, los disturbios antijudíos, del 9 y el 10 de noviembre en Alemania en 1938?

R: ¿Habla de la acción "Espejo" ("Spiegelsache")? No estoy seguro del día del que está hablando.


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