[an error occurred while processing this directive] Nuremberg, crimenes de guerra, crimenes contra la humanidad

Juicio a los Principales Criminales de Guerra Alemanes

En Nuremberg, Alemania
14 de febrero a 26 de febrero de 1946

Sexagésimo Octavo Día: Martes, 26 de febrero de 1946
(5 de 7)


[continúa el interrogatorio del Dr. Eugene Alexandrovich Kivelisha efectuado por el Dr. LATERNSER]

[Página 323]

P: Usted era un médico del Ejército Rojo, así que debe saber bien que alimentar ejércitos no es un asunto sencillo.

R: Sí, pero no me puedo imaginar nada como lo que pasó, en especial teniendo en cuenta que los alemanes tenían tanto el tiempo como los medios para proporcionar alimento a los prisioneros de guerra. Repito de nuevo que como las autoridades alemanas no hicieron ningún esfuerzo para proporcionar alimentos a los prisioneros de guerra, los civiles hicieron todo lo que estaba en sus manos para conseguirlo. Sin embargo, parece que ni las autoridades alemanas ni el Alto Mando alemán dieron instrucciones sobre este asunto.

Como ya he dicho, no se dio ninguna oportunidad a que hubiera relaciones amistosas entre los prisioneros de guerra y la población civil. Por el contrario, todo el que intentaba darle comida a los prisioneros, o todo prisionero que aceptaba comida de los ciudadanos, era ejecutado de inmediato.

P: Pero puede sin duda imaginarse que debe haber supuesto inmensas dificultades si, como usted acaba de declarar, había en aquel momento 100.000 prisioneros en el área de Uman.

R: No todos los prisioneros de guerra estuvieron concentrados en Uman al mismo tiempo. Había varios campos de tránsito y permanentes, simplemente había más en Uman que en el resto de sitios.

P: No estaba hablando del problema de la comida en el campo de Uman. Aún estamos hablando de la alimentación de los prisioneros durante los primeros días de su cautiverio.

R: Durante mi cautiverio no se hizo distinción alguna conmigo con respecto a los demás prisioneros de guerra. Me alimentaron y me proporcionaron exactamente las mismas cosas que al resto. Era uno más del montón y de la columna de prisioneros de guerra. El Mando Alemán no hizo distinciones en los primeros días de cautiverio.

P: Pero tendrá que admitir que hubo ciertas dificultades en el suministro de alimentos debidas al hecho de que una columna de un tamaño tan inesperado como la suya, de 5.000 personas, tenía que ser alimentada por tropas que estaban avanzando con rapidez.

R: Incluso aunque el Mando Alemán se hubiera visto enfrentado a esta dificultad en particular, siempre se habría podido resolver el problema permitiendo a los prisioneros aceptar la comida que la población civil, los ciudadanos soviéticos, les estaban ofreciendo.

P: Hablaremos de eso dentro de un momento. Usted dice que estuvo en una columna de 5.000 personas. ¿Puede decirme cuántos efectivos tenía la guardia, la guardia alemana, para esta columna de 5.000?

R: No sé las cifras exactas. Pero había muchos alemanes con ametralladoras. La columna se estiraba mucho, y no puedo determinar la cifra.

P: Entiendo que no pueda dar las cifras exactas, pero ¿puede decirle al Tribunal cuál era la distancia entre guardia y guardia mientras caminaban junto a la columna?

[Página 324]

R: La distancia era la siguiente: dos o tres soldados caminaban en fila aproximadamente cinco o seis pasos detrás de otra fila del mismo número.

P: Así, cada cincuenta o sesenta metros, a cada lado de la columna, o quizás solo a un lado de la columna, marchaban tropas alemanas en grupos de dos o tres soldados, como usted dice. ¿O le he entendido mal?

R: No de cincuenta a sesenta metros, sino de cinco a seis.

P: ¿Los guardias eran hombres de cierta edad, o eran soldados jóvenes?

R: Eran soldados del Ejército Alemán. Eran de todas las edades.

P: ¿Se informó a las columnas de prisioneros de guerra rusos antes de partir de que les dispararían si se salían de la fila?

R: Como ya he dicho, y lo repito una vez más, no hubo ningún aviso.

P: ¿Ni siquiera al partir la columna?

R: No.

EL PRESIDENTE: Quizás sea buen momento para hacer un descanso hasta las 2 en punto.

(Se hizo un descanso hasta las 14 horas).

EL PRESIDENTE: El Tribunal ha tomado una decisión sobre los testigos a hacer comparecer y los documentos a obtener en nombre de los primeros cuatro acusados, y esa decisión se comunicará lo antes posible esta tarde a los abogados de esos acusados, y se publicará además en el Centro de Información de los Acusados.

En segundo lugar, hace un tiempo el Fiscal Jefe de Francia hizo una solicitud sobre la comparecencia de dos testigos adicionales. El Tribunal desea que, si se quiere llamar a declarar a algún testigo tras cerrar el caso en nombre de alguno de los Fiscales Jefe, que se presente una declaración por escrito al Tribunal solicitando esos testigos, y el Tribunal también quiere que llame la atención de la fiscalía y de la defensa sobre los términos del Artículo 24, apartado (e), que habla de las pruebas presentadas como refutaciones. En caso de que la fiscalía o la defensa quieran presentar pruebas como refutaciones, cuando llegue el momento adecuado tras cerrar el caso de la acusación y el caso de la defensa, esa solicitud de pruebas como refutaciones deberá presentarse por escrito al Tribunal.

Sir DAVID MAXWELL FYFE: Señoría, me pregunto si el Tribunal me permitiría decir algo sobre una cuestión de la que prometí obtener información ayer.

Sus Señorías recordarán que el Dr. Horn pidió una edición retirada del Daily Telegraph del 31 de agosto de 1939, y le prometí al Tribunal que haría averiguaciones. Tengo un telegrama del Daily Telegraph que recibí esta mañana y dice:

"Ninguna edición del Daily Telegraph retirada el 31 de agosto de 1939 o rondando esa fecha. El Telegraph del 31 publicó un breve párrafo diciendo 'Celebrada reunión Henderson-Ribbentrop' pero sin detalles.

El 1 de septiembre publicado resumen de los dieciséis puntos de Alemania para Polonia según emisión de la radio alemana. El texto real de la nota no apareció hasta el 2 de septiembre, extraído del Archivo del Ministerio de Exteriores de todos los documentos relevantes".

Pensaba que ya que había prometido obtener la información, lo correcto era que se la presentara al Tribunal, y tengo intención de enviarle una copia al Dr. Horn.

EL PRESIDENTE: Gracias, Sir David. Creo que eso puede requerir una pequeña variación en el orden que el Tribunal quería seguir.

Dr. NELTE (abogado del acusado Keitel): En cuanto a la cuestión de los Generales Halder y Warlimont como testigos, Sr. Presidente, permítame hacerle una pregunta: querría saber si el Tribunal ha decidido que los Generales Halder

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y Warlimont, que he nombrado como testigos y cuya relevancia ha sido admitida por la fiscalía, se acepten como testigos de Keitel, para que podamos contar con certeza con su comparecencia en el proceso.

EL PRESIDENTE: Sí, por supuesto. Lo que quería decir esta mañana era que la defensa debía decidir si querían disponer de ellos ahora para ser interrogados o llamarlos a declarar como testigos en nombre de alguno de los acusados, y por tanto se decidió que la defensa podía llamarlos a declarar en nombre de uno de los acusados si lo necesitaba. Pueden por tanto comparecer por Keitel, a no ser, por supuesto, que se les haga comparecer antes. Si el acusado Goering quiere llamarlos a declarar, tendrán que ser interrogados en nombre de Keitel cuando se les haga comparecer por Goering, debido a la norma básica según la cual sólo se hará comparecer una vez a cada testigo.

Dr. NELTE: Muy bien. Quiero declarar que los abogados interesados en interrogar a los Generales Halder y Warlimont hemos acordado que estos generales comparezcan durante la presentación de pruebas de la defensa.

EL PRESIDENTE: Sí, muy bien. Discúlpeme, Dr. Laternser.

Dr. LATERNSER (abogado del Estado Mayor y el Alto Mando): Tengo que hacerle unas pocas preguntas más a este testigo.

(Eugene Alexandrovich Kivelisha volvió al estrado y declaró lo siguiente):

Dr. LATERNSER:

P: Testigo, ha dicho esta mañana que se alojó a entre cuatro y cinco mil prisioneros rusos en un cobertizo. ¿Tenía techo este cobertizo?

R: Era el típico cobertizo para ganado de una granja, y dado que la granja había sido evacuada anteriormente, el cobertizo no se había limpiado durante mucho tiempo y estaba completamente descuidado. Si le sumamos que había estado lloviendo a cántaros todo ese día, se pueden imaginar que estaba medio inundado de barro líquido. Era prácticamente imposible acomodarse en los establos y graneros, estaban llenos de estiércol, así que la mayoría de la gente se quedó fuera.

P: ¿Habría sido posible en este caso acomodar a estos prisioneros de una forma mejor?

R: Me resulta difícil responder a esa pregunta, ya que no conozco bien la localidad en la que fui capturado. Además, nos llevaron a este pueblo a una hora avanzada de la noche, y no sé si nos podrían haber alojado en lugares más adecuados.

P: Es decir, esa noche al entrar en este pueblo no vio ninguna posibilidad de que los alojaran mejor.

R: No es porque no viera mejores alojamientos, sino porque era de noche y no podía por tanto estimar las posibilidades, aunque era un pueblo más bien grande, y me parece que tenía que haber casas lo suficientemente grandes como para alojar a entre 5.000 y 6.000 personas para pasar la noche.

P: Tengo una última pregunta. Ha dicho que en el campo de prisioneros no trabajó como médico. ¿Puso a su disposición en algún momento la administración alemana de prisioneros de guerra suministros médicos para que tratara a sus camaradas enfermos?

R: En los primeros momentos, cuando fuimos evacuados a pie de un campo a otro, no recibimos ni un solo suministro médico de los alemanes, pero posteriormente, cuando estuve en un campo permanente, el Stalag 305, se proporcionaron suministros médicos, aunque nunca en cantidades suficientes para satisfacer las necesidades de todos los heridos.

Dr. LATERNSER: No tengo más preguntas.

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Dr. BABEL (Abogado de las SS): Sólo haré una pregunta.

Dr. BABEL:

P: El testigo ha declarado que se evacuó el establo. ¿A qué se refiere?

R: Me refiero a que todo el ganado del establo fue llevado más allá de la zona de operaciones militares.

P: ¿Quién hizo eso?

R: Lo habían hecho los habitantes del pueblo en el que habíamos entrado, que habían huido al Este, junto con unidades del Ejército Rojo que habían sido rodeadas como la nuestra.

P: Es decir, que se habían llevado el ganado a territorio ruso.

R: Sí, desde este pueblo.

Dr. BABEL: Gracias.

EL PRESIDENTE: ¿Quiere algún otro abogado de la defensa hacer preguntas?

EL PRESIDENTE:

P: Testigo, ¿se usó a unidades de las SS para vigilar a los prisioneros de guerra durante el tiempo que usted lo fue?

R: En el campo de Rakov, en el distrito de la ciudad de Proskurov, donde estuve internado la mayor parte del tiempo, la escolta de los pelotones de trabajo era realizada por unidades que por aquel entonces eran llamadas las SS.

P: ¿Era un campo permanente?

R: Sí, era un campo permanente.

P: Pero no se usaron unidades de las SS para vigilarles hasta que fue a ese campo permanente.

R: No puedo decir algo concluyente, ya que no conocía las insignias distintivas del Ejército Alemán.

EL PRESIDENTE: Coronel Smirnov, quiere continuar el interrogatorio para preguntar algo más?

CORONEL SMIRNOV: No tengo más preguntas para el testigo.

EL PRESIDENTE: Entonces el testigo puede retirarse.

CORONEL SMIRNOV: ¿Puedo continuar, Sr. Presidente?

EL PRESIDENTE: Sí.

CORONEL SMIRNOV: Solicito al Tribunal que acepte como una de las pruebas de los crímenes hitlerianos perpetrados en los campos de prisioneros de guerra ciertos documentos que querría presentarle al Tribunal a petición de nuestros colegas británicos. La fiscalía soviética lo hará con gran interés, ya que considera que esta documentación de la fiscalía británica es de una importancia esencial para demostrar las criminales infracciones perpetradas por los principales criminales de guerra de las leyes y costumbres de la guerra, aceptadas por todas las naciones civilizadas con respecto al trato a proporcionar a prisioneros de guerra. Pediré al Tribunal que añada a la documentación los documentos de la Delegación Británica que he presentado como prueba URSS 413 sobre el cruel asesinato de cincuenta prisioneros de guerra, oficiales de la Royal Air Force que fueron capturados al tratar de fugarse del "Stalag Luft III", en Sagan, y ejecutados por los criminales alemanes tras su captura la noche del 24 al 25 de marzo de 1944. Estos documentos son un acta oficial de los crímenes hitlerianos certificada por el Brigadier Chapcott, Representante de las Fuerzas Armadas Británicas, y las actas adjuntas del Tribunal de Investigación que juzgó los hechos en Sagan por orden del Oficial Senior británico del "Stalag Luft III", enviadas a la Potencia Protectora.

Estos documentos incluyen las declaraciones de los siguientes testigos Aliados:

[Página 327]

Teniente Coronel de la RAF Day
Teniente de la RAF Tonder
Teniente de la RAF Dowse
Teniente de la RAF van Wymeersch
Teniente de la RAF Green
Teniente de la RAF Marshall
Teniente de la RAF Nelson
Teniente de la RAF Churchill
Teniente Neely
P.S.M. Hicks.

Las pruebas materiales también han sido corroboradas por declaraciones de los siguientes alemanes:

General de División Westhoff
Oberregierungs und Kriminalrat Wielen
Oberst von Lindeiner.
También se adjunta una copia fotostática de la lista oficial de los que perecieron, entregada por el Ministerio de Exteriores alemán a la Embajada Suiza en Berlín, y el informe del representante de la Potencia Protectora durante su visita al "Stalag Luft III" del 5 de junio de 1944.

Resumiré brevemente las circunstancias de este infame crimen de los hitlerianos citando el informe del Brigadier Chapcott. Sus Señorías encontrarán el fragmento que voy a citar en el párrafo 2 de la página 163 del libro de documentos.

"La noche del 24 al 25 de marzo de 1944 76 oficiales de la Royal Air Force se fugaron del Stalag Luft III, en Sagan, Silesia, donde se encontraban internados como prisioneros de guerra. 15 fueron capturados de nuevo y devueltos al campo, 3 tuvieron éxito en su fuga, 8 fueron detenidos por la Gestapo tras ser capturados de nuevo. Las autoridades alemanas proporcionaron la siguiente información sobre el destino de los 50 oficiales restantes:"
Las autoridades alemanas afirmaron que supuestamente se disparó a estos cincuenta oficiales cuando trataban de escapar. En realidad, esta afirmación era la acostumbrada mentira rutinaria, ya que la muy detallada investigación llevada a cabo por las autoridades militares británicas probó sin lugar a dudas que los oficiales de la RAF habían sido asesinados vilmente tras ser capturados por la policía alemana.

Se descubrió que este crimen fue cometido por orden de Goering y Keitel.

El fragmento que quiero citar al Tribunal está en la página 168 del libro de documentos, texto en ruso.


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