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Juicio a los Principales Criminales de Guerra Alemanes

En Nuremberg, Alemania
2 de febrero a 13 de febrero de 1946

Quincuagésimo Sexto Día: Lunes, 11 de febrero de 1946
(9 de 14)


En cuanto a Hungría, una cuestión más:

Debido al desarrollo de los acontecimientos en Yugoslavia, Hitler decidió a finales de marzo de 1941 atacar Yugoslavia. El 27 o el 28 de marzo se me convocó a la Cancillería del Reich en Berlín, donde acababa de tener lugar una reunión de Hitler con Keitel y Jodl a la que acudieron el Comandante en Jefe y el Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Terrestres, es decir, se les ordenó estar presentes.

Cuando llegué el Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Terrestres, el General Halder, me indicó que Hitler había decidido atacar Yugoslavia en primer lugar para eliminar una amenaza al flanco de la operación prevista contra Grecia, hacerse con el ferrocarril que iba de Belgrado al sur por Nis, y también mirando hacia el futuro, el Caso "Barbarroja", para mantener el flanco derecho libre desde el principio.

Se me ordenó que fuera a Viena, llevando conmigo a un cierto número de oficiales competentes del Estado Mayor del Ejército para dar y explicar las órdenes pertinentes a los comandantes alemanes, y después que viajara inmediatamente para ver al Estado Mayor Húngaro en Budapest y llegar a un acuerdo para el despliegue de tropas alemanas en territorio húngaro y la participación de tropas húngaras en el ataque a Yugoslavia.

El 30 de marzo, temprano, llegué a Budapest y tuve una reunión con el Jefe del Estado Mayor Húngaro, el Teniente General Wert (de Infantería) y después con el Jefe del Grupo de Operaciones del Estado Mayor Húngaro, el Coronel Lazslo. Estas reuniones fueron bien y terminaron muy rápido, y se logró el resultado deseado. Este resultado se puso a continuación sobre el mapa. El mapa que recibí del Estado Mayor Húngaro incluía no sólo el despliegue de las tropas destinadas al ataque a Yugoslavia, sino también fuerzas en la frontera Cárpato-Ucraniana que serían ubicadas allí para proteger nuestra retaguardia de la Unión Soviética.

La creación y existencia de esta fuerza es una señal de que incluso en Hungría se era consciente de que un ataque de Alemania contra Yugoslavia debía ser considerado una acción agresiva por parte de la Unión Soviética.

En cuanto al principio de invitar a Hungría a la preparación, y después a la ejecución, de las operaciones planeadas, me enteré del punto de vista de Hitler por aquel entonces. Opinaba que Hungría ansiaba, con ayuda alemana, recapturar y expandir las áreas perdidas en 1918, y además, temía quedarse atrás de Rumanía, aliada de Alemania. Hitler veía a Hungría desde este punto de vista también con respecto a la política. Pero, como pude observar por mi mismo en muchos casos, tenía muchas reservas hacía Hungría, y por dos razones:

En primer lugar, no creía que Hungría pudiera garantizar el secreto de los planes futuros de guerra debido a sus estrechas relaciones con países hostiles a Alemania, y en segundo lugar, no quería hacer promesas demasiado prematuras de territorio a Hungría. Citaré un ejemplo: la cuestión del territorio petrolífero de Worulitsch. Más adelante, cuando comenzó el ataque contra la Rusia Soviética, el 17º Ejército Alemán, combatiendo en ese momento, recibió la orden explícita del Mando Supremo de tomar los campos petrolíferos de Worulitsch a cualquier precio antes de la llegada de los húngaros.

Con respecto a este futuro socio, según mis observaciones el procedimiento de Hitler consistió en que contaba con su segura participación y por tanto le proporcionó el armamento y le ayudó con el adiestramiento, pero guardándose para sí el momento en el que expondría a su aliado sus planes.

En tercer lugar, en cuanto a Finlandia:

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En diciembre de 1940 el Jefe del Estado Mayor Finlandés, el General de División Heinrich, visitó por primera vez el Cuartel General del Alto Mando del Ejército, en Zossen. El General de División Heinrich se reunió con el Jefe del Estado Mayor del Ejército para tratar un tema que no recuerdo; pero además dio un discurso sobre la Guerra Ruso-Finesa del 1939-1940 ante oficiales de Estado Mayor de los Grupos de Ejército que estaban presentes en aquel momento para tratar las maniobras. Este discurso ante oficiales de Estado Mayor tuvo una gran importancia ese momento, ya que coincidió con la promulgación de la Directriz nº 21 del 18 de diciembre.

Este discurso fue importante; trató la experiencia obtenida en la guerra con el Ejército Rojo, y además proporcionó indicaciones del valor de las tropas finlandesas como posibles socios futuros en la guerra.

Tomé parte en una segunda reunión con el Jefe del Estado Mayor Finlandés en el cuartel general del Alto Mando de las Fuerzas Armadas en Zossen en la segunda mitad de mayo de 1941. El Jefe del Estado Mayor Finlandés llegó de Salzburgo, donde se había reunido con el Alto Mando de las Fuerzas Armadas. El asunto de las reuniones siguientes en Zossen con el Estado Mayor de las Fuerzas Terrestres fue la cooperación de las fuerzas finlandesas del sur con la "Operación Barbarroja", con el Grupo de Ejército Norte, que avanzaría desde el área de despliegue en Prusia Oriental hacia Leningrado. Se acordó entonces que las tropas finlandesas del sur sincronizarían sus movimientos con el avance del Grupo de Ejército Norte alemán, y además que el posterior avance conjunto estaría sujeto a consultas y acuerdos según el desarrollo de los acontecimientos.

Esas son las observaciones personales que hice sobre la apariencia inicial y el reclutamiento de aliados en la preparación para la agresión.

P:¿Cómo, y bajo qué circunstancias, se llevó a cabo el ataque armado a la URSS, el ataque preparado por el Gobierno Hitleriano y el Alto Mando del Ejército Alemán?

R: El ataque tuvo lugar, como he dicho, según un plan preparado cuidadosamente y con mucha antelación. Las tropas para este ataque fueron primero organizadas en la retaguardia del área de concentración. A través de órdenes especiales fueron después trasladadas en grupos a sus posiciones de arranque, y después ocuparon sus posiciones a lo largo del extenso frente, de Rumanía a Prusia Oriental, para un ataque simultáneo. El teatro de guerra finlandés fue excluido de esta operación. El plan de operaciones a gran escala, como describí al principio, fue hasta cierto punto probado teóricamente, y se hizo lo mismo con la utilización de las tropas discutida durante maniobras de los Mandos de los Grupos de Ejército, Cuerpos y Divisiones, redactando órdenes muy detalladas mucho antes del comienzo de la guerra.

Se diseñó una maniobra de distracción a gran escala en Noruega y a lo largo de la costa de Francia para simular una invasión de Gran Bretaña en junio de 1941, distrayendo la atención de Rusia.

Se tomaron todas las medidas buscando no sólo la sorpresa operativa, sino también la sorpresa táctica, prohibiendo por ejemplo los reconocimientos a lo largo de la frontera antes del comienzo de la guerra. Esto suponía por un lado que se podían causar ciertas bajas debido a la falta de reconocimiento, pero por otro lado permitía no temer un ataque por sorpresa del enemigo a través de la frontera.

Todas estas medidas demuestran que se trataba de un ataque criminal.

P: ¿Cómo definiría los objetivos de Alemania en su ataque contra la Rusia Soviética?

R: El objetivo de alcanzar la línea Volga-Arkhangelsk, mucho más allá de la capacidad alemana, es característico de la ilimitada política de conquista de Hitler y los líderes nacionalsocialistas. Desde un punto de vista estratégico, alcanzar estos objetivos habría significado la destrucción de las Fuerzas Armadas de la Unión Soviética. Alcanzando la línea que he mencionado las

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áreas más importantes de la Rusia Soviética, incluyendo la capital, Moscú, habrían sido conquistadas y subyugadas, junto con el centro político y económico más destacado de la Unión Soviética. Económicamente, alcanzar esta línea habría significado la posesión de áreas agrícolas importantes, los recursos naturales más importantes, incluidos los pozos de petróleo del Cáucaso, y los principales centros de producción de Rusia, así como la red de comunicaciones principal de la Rusia Europea.

Lo interesado que estaba Hitler en lograr objetivos económicos en esta guerra se puede ver en un ejemplo de mi experiencia personal.

El 1 de junio de 1942, en ocasión de una reunión de Comandantes en la región del Grupo de Ejército Sur, en Poltava, Hitler declaró:

"Si no me hago con el petróleo de Maikop y Grozni, tendré que parar esta guerra".
Mucho antes del comienzo de la guerra se habían creado y puesto a punto organizaciones administrativas y económicas para los territorios a conquistar.

Resumiendo, querría declarar que los objetivos dados indican que la conquista de los territorios rusos tenía como fin la colonización, y que con la utilización y expolio de sus recursos se iba a concluir la guerra en el Oeste, con el objetivo de lograr el dominio de Europa.

P: Y una última pregunta, ¿a quién considera culpable de la iniciación de la guerra criminal contra la Rusia Soviética?

R: Por favor, ¿puede repetir la pregunta?

GENERAL RUDENKO: Repito la pregunta...

EL PRESIDENTE: El Tribunal quiere hacerle una observación al General Rudenko. El Tribunal considera que una pregunta como la que acaba de hacer, sobre quién fue culpable de la agresión contra territorio soviético, es una de las cuestiones principales que tiene que determinar el Tribunal, y por tanto, no es una pregunta sobre la que el testigo debería dar su opinión.

¿Es por este motivo por el que protesta la defensa?

Dr. LATERNSER: Sí, Sr. Presidente, eso es lo que quiero hacer.

P: Entonces quizás el Tribunal me permitirá plantear esta pregunta de una forma muy distinta.

EL PRESIDENTE: Sí.

P: ¿Qué acusados participaron activamente en la iniciación de la guerra de agresión contra la Unión Soviética?

R: De entre los acusados, por lo que yo vi, los consejeros militares supremos de Hitler, es decir, el Jefe del Alto Mando de las Fuerzas Armadas, Keitel; el Jefe de la Sección de Operaciones, Jodl; y Goering, como Mariscal del Reich, Comandante en Jefe de las Fuerzas Aéreas y Plenipotenciario para el Plan de Cuatro Años.

P: Para terminar el interrogatorio, haré un resumen. ¿Es correcto concluir de su testimonio que mucho antes del 22 de junio el Gobierno Hitleriano y el Alto Mando planearon una guerra de agresión contra la Unión Soviética con el fin de colonizar el territorio de la Unión Soviética?

R: Sin duda, en base a todos los acontecimientos que he descrito, y también en vista de todas las directrices promulgadas en el muy conocido "Archivo Verde".

P: No tengo más preguntas, Sr. Presidente.

EL PRESIDENTE: ¿Quiere algún miembro de la acusación francesa hacer alguna pregunta?

FISCAL FRANCÉS: No.

EL PRESIDENTE: ¿La británica?

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FISCAL BRITÁNICO: No.

EL PRESIDENTE: ¿Estados Unidos?

FISCAL DE ESTADOS UNIDOS: No.

EL PRESIDENTE: ¿Algún miembro de la defensa?

Dr. LATERNSER: Sr. Presidente, como abogado del Estado Mayor, le ruego me conceda la oportunidad de interrogar mañana a este testigo. La presentación del testigo por la acusación ha sido una sorpresa, por lo menos para este miembro de la defensa, y creo que es absolutamente necesario consultar las preguntas a formular, especialmente en vista de la importancia del testimonio. Solicito por tanto que se me permita llevar a cabo el interrogatorio al principio de la sesión de mañana por la mañana.

EL PRESIDENTE: General Rudenko, si la acusación no tiene ninguna objeción, el Tribunal considera que se debería aceptar esta solicitud.

GENERAL RUDENKO: Si el Tribunal así lo desea, la acusación no planteará ninguna objeción.

EL PRESIDENTE: Sí, muy bien. No sé si algún otro miembro de la defensa preferiría hacer ahora el interrogatorio.

Dr. NELTE (abogado del acusado Keitel): Sr. Presidente, doy por hecho que todos los abogados de la defensa podrán hacer mañana por la mañana su interrogatorio al testigo, el General Paulus.

EL PRESIDENTE: Sí, por supuesto. Sólo estaba preguntando si algún miembro de la defensa prefiere hacer ahora el interrogatorio.

Dr. NELTE: Por mi parte, yo podría preparar mis preguntas sólo tras el receso.

EL PRESIDENTE: Muy bien. Entonces el testigo puede retirarse y continuaremos con el caso. Se le volverá a llamar a declarar mañana por la mañana y mientras tanto puede continuar con su caso.

General, supongo que no considerará necesario leer nada más de la declaración del Mariscal de Campo Paulus, ¿verdad?

GENERAL RUDENKO: No.

EL PRESIDENTE: Muy bien, continúe entonces.


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