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Juicio a los Principales Criminales de Guerra Alemanes

En Nuremberg, Alemania
Del 7 de enero al 19 de enero de 1946

Trigésimo Octavo Día: Sábado, 19 de enero de 1946
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Las condiciones de trabajo de los trabajadores deportados a Alemania fueron la primera evidencia de la determinación de los acusados de explotar el potencial humano de los territorios ocupados hasta el límite de sus fuerzas.

Señalo primero al Tribunal las horas de trabajo impuestas a los trabajadores extranjeros. Las horas de trabajo se fijaron legalmente en 54 horas a la semana en el decreto de Sauckel del 22 de agosto de 1942. En realidad, la mayoría de los trabajadores extranjeros estaban sometidos a jornadas de trabajo aún más largas. Los trabajos urgentes, que requerían horas extra, eran asignados en su mayor parte a trabajadores extranjeros. No era inusual que éstos se vieran forzados a trabajar 11 horas al día -es decir, 66 horas a la semana- contando con que tuvieran un día libre a la semana.

A tal fin, cito el informe del Ministro para Prisioneros, Deportados y Refugiados, documento UK 783, que presento como prueba RF 87:

"Horas de trabajo". Cito el párrafo 2:

La media de horas trabajadas era 11, y a veces 13 al día en algunas fábricas, como Maschinenfabrik, Berlín 31. En Berlín-Spandau, la fábrica Alkett impuso jornadas de 10 horas y cuarto en el turno de día y de 12 horas en el turno de noche. En Konigsberg, la fábrica de orugas de Krupp impuso 12 horas al día".

El trabajo de los trabajadores extranjeros se remuneraba con pagas idénticas a las de los trabajadores alemanes.

Llamo la atención del Tribunal sobre el carácter ilusorio de esta igualdad. La política de congelación de salarios era un elemento permanente de la política de salarios y precios aplicada por el Gobierno Nacionalsocialista; por tanto, los sueldos de los trabajadores empleados en Alemania fueron limitados. Sufrían además una gran carga de tasas e impuestos. Finalmente, se les robaba con multas que los empresarios alemanes tenían derecho a imponer a sus trabajadores. Estas multas podían llegar al total de la paga semanal por faltas leves a la disciplina.

Presento como prueba el documento D-182. Son dos borradores de discursos a trabajadores civiles extranjeros. Uno de ellos está dirigido a trabajadores rusos y

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polacos. Dejo que se encargue de él mis colegas soviéticos. Presento el otro al Tribunal como prueba RF 88, y cito:
"Borrador de un discurso a trabajadores civiles extranjeros: Mantenimiento de la Disciplina de Trabajo, enero de 1944. Debo informarles de lo siguiente: El aumento de la falta de puntualidad y del absentismo ha causado que las autoridades competentes promulguen normativas más estrictas para garantizar la disciplina laboral, mientras que se han ampliado las competencias de los empresarios en la imposición de multas. El quebrantamiento de la disciplina de trabajo, como una impuntualidad repetida, ausentarse sin razón o excusa, dejar un trabajo sin autorización, será castigado en el futuro con multas que pueden llegar a ser la paga diaria media. En casos más graves, como ausencias repetidas sin razón o excusa, o insubordinación, se impondrán multas que pueden llegar hasta el total de la paga semanal media. En esos casos además se podrán retirar las tarjetas de racionamiento adicionales durante un periodo de hasta cuatro semanas..."
La precariedad de las pagas que después de estos diversos recortes eran recibidas por los trabajadores extranjeros no les permitía mejorar su calidad de vida en los lugares a los que habían sido deportados. Sostengo que este nivel de vida era insuficiente, y que la actitud del Arbeitseinsatz en este asunto constituye un quebrantamiento típico de los principios elementales de los derechos del hombre. Confirmaré esto presentando al Tribunal pruebas de lo inadecuado de los alimentos y cuidados médicos que recibían los trabajadores extranjeros.

Los Servicios de Propaganda alemanes publicaban en Francia panfletos ilustrados en los que se mostraban confortables alojamientos para los trabajadores extranjeros. La realidad era muy diferente.

No dedicaré tiempo a este asunto. El Sr. Dodd, mi colega americano, ya ha presentado y comentado el documento D-288, una declaración jurada del Dr. Jaeger, oficial médico jefe a cargo de los campos de trabajo de las fábricas Krupp. No leeré este documento de nuevo al Tribunal, pero querría repetir que en él el Dr. Jaeger declaró que los prisioneros de guerra franceses que trabajaban en las fábricas Krupp habían sido alojados durante más de medio año en casetas de perro, urinarios, hornos no utilizados; las casetas de perro eran de tres pies de altura, nueve pies de largo y seis pies de ancho, y los hombres tenían que dormir ahí, cinco por caseta. Presento este documento como demostración de mi argumentación, y como prueba RF 89.

Con frecuencia se añadía a este alojamiento insalubre una comida inadecuada. Sobre este punto, quiero explicar lo siguiente al Tribunal:

No alego que los trabajadores extranjeros deportados a Alemania fueron expuestos sistemáticamente a la hambruna; pero mantengo que el principio básico del nacionalsocialismo encontró su expresión en las normas sobre alimentación para trabajadores extranjeros. Eran alimentados decentemente sólo si la "Utilización de Mano de Obra" quería mantener o incrementar su capacidad de trabajo. Se les sometía a una dieta de hambre en cuanto, por la razón que fuera, disminuía su productividad industrial. Entraban entonces en esa categoría de fuerzas improductivas que los nacionalsocialistas trataban de destruir.

El 10 de septiembre de 1942 el acusado Sauckel declaró ante el Primer Congreso de la Administración de Mano de Obra de la Gran Alemania: "la comida y la remuneración de los trabajadores extranjeros debería ir en proporción a su productividad y su buena voluntad". Elaboró este punto de vista en documentos que presento como prueba al Tribunal.

Cito en primer lugar la carta de Sauckel a Rosenberg, que es el documento 016-PS, y que no leeré, ya que mis colegas americanos ya la han leído ante el Tribunal. Deseo sin embargo que el Tribunal preste atención al segundo párrafo, página 20 de este documento, que se refiere al trabajo de prisioneros de guerra y trabajadores extranjeros:

"Se ha de alimentar, alojar y tratar a todas estas personas de tal forma que puedan ser explotadas al máximo con el mínimo gasto".

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Ruego al Tribunal que recuerde esta fórmula. El objetivo de explotar la mano de obra extranjera al máximo y a un coste mínimo. Es el mismo concepto que veo en una carta de Sauckel del 14 de marzo de 1943 dirigida a todos los Gauleiter. Es el documento 633-PS, que presento al Tribunal como prueba RF 90.
"Asunto: Trato y Atenciones a la Mano de Obra Extranjera.

No sólo nuestro honor y reputación, y aún más que éstos, nuestra ideología nacionalsocialista, que se opone a los métodos de los plutócratas y los bolcheviques, sino también el sentido común en primer lugar, requieren que se trate adecuadamente a la mano de obra extranjera, incluso a los rusos soviéticos. Los esclavos que están mal alimentado, enfermos, resentidos, desesperados y llenos de odio nunca proporcionarán esa productividad máxima que podrían lograr bajo condiciones normales".

Paso ahora al penúltimo párrafo:
"Pero dado que necesitaremos mano de obra extranjera durante muchos años, y la posibilidad de reemplazarla es muy limitada, no puedo explotarla en una política a corto plazo ni puedo desperdiciar su capacidad de trabajo".
El concepto criminal revelado por estos documentos se manifiesta particularmente en el establecimiento de las sanciones de comida que se aplicaron a los trabajadores deportados. Les remito al documento D-182, que acabo de presentar como prueba RF 88, y le recuerdo al Tribunal que da la posibilidad de infligir a trabajadores recalcitrantes el castigo de una supresión parcial de raciones de comida. Además, los trabajadores extranjeros, que eran los más expuestos a enfermedades y epidemias, dado que eran alojados en malas condiciones y mal alimentados, no recibían una atención médica adecuada.

Presento como prueba un informe elaborado el 15 de junio de 1944 por el Dr. Fevrier, Jefe del Servicio de Salud de la Delegación Francesa en el Frente de Trabajo Alemán. Es el documento 536. Lo presento como prueba RF 91, y cito en la página 15 del original francés, página 13 de la traducción al alemán, el último párrafo de la página 15 del original francés:

"En Auschwitz, en un campo muy bueno de 2.000 trabajadores, encontramos deambulando a gente con tuberculosis, reconocida como tal por el doctor alemán local del Arbeitsamt, pero este doctor, por una indiferencia hostil, se olvida de repatriarlos. Estoy dando pasos para lograr su repatriación.

En Berlín, en un hospital limpio, bien iluminado y ventilado, donde el doctor jefe, un alemán, hace la ronda sólo una vez cada tres semanas, y una doctora rusa distribuye cada mañana uniformemente las mismas gotas de calmante a todos los pacientes, he visto a una docena de tuberculosos, tres de ellos transformados en prisioneros. Todos excepto uno han pasado el límite en el que el tratamiento podría haber tenido alguna posibilidad de ser efectivo".

No se han elaborado estadísticas de los trabajadores extranjeros que murieron durante su deportación. El Profesor Henri Desaille, Inspector General Médico del Ministerio de Trabajo, estima que 25.000 trabajadores franceses murieron en Alemania durante su deportación. Pero no todos murieron de enfermedades. Al exterminio lento se sumó el exterminio rápido en campos de concentración.

El régimen disciplinario aplicado a los trabajadores extranjeros era de hecho de una severidad contraria a los derechos humanos. Ya he dado algunos ejemplos de penas a las que se vieron expuestos los trabajadores deportados. Hubo aún más. Los trabajadores que eran considerados recalcitrantes por sus supervisores eran enviados a campos especiales de represión, los "Straflager"; algunos desaparecieron en campos de concentración políticos.

Le recuerdo al Tribunal que ya he demostrado este hecho indirectamente. Durante mi presentación presenté la prueba RF 44, la ordenanza de Sauckel del 22 de marzo de 1943, que retrasaba la finalización de los contratos de trabajo según el tiempo que los trabajadores pasaban en prisión o campos de internamiento.

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No dedicaré tiempo a este punto. El Sr. Dodd, my colega americano, ha presentado al Tribunal los documentos que demuestran el envío de trabajadores deportados a campos de concentración. En cuanto al resto, me tomo la libertad de remitir al Tribunal a la presentación que el Sr. Dubost hará ante el Tribunal dentro de pocos días.

Destaco de todas formas la importancia de esta persecución de trabajadores extranjeros. Completa el crimen de su deportación y da pruebas de la coherencia de la política alemana de exterminio.

Ya he informado al Tribunal de los hechos que marcaron la movilización civil de trabajadores extranjeros para ponerlos al servicio de la Alemania Nacionalsocialista. He demostrado cómo se insertó el recurso del trabajo obligatorio en el marco general de la política alemana de dominación. He denunciado los métodos empleados por los acusados para lograr el reclutamiento de mano de obra extranjera. He destacado la importancia de las deportaciones llevadas a cabo por el Arbeitseinsatz, y he recordado cómo se trataba y maltrataba a los trabajadores deportados.

La política de trabajo obligatorio incluye todas las infracciones que abarca la jurisdicción del Tribunal: Violación de convenciones internacionales, violación de los derechos del hombres, y crímenes contra la Ley Común.

Todos los acusados son oficialmente responsables de estas infracciones. Fue el Gabinete del Reich el que fijó los principios de la política de reclutamiento forzoso; el Alto Mando de las Fuerzas Armadas Alemanas trató de aplicarlo en los talleres de la Wehrmacht, la Armada, y la Fuerza Aérea; la administración civil hizo uso de ello para apoyar la producción bélica alemana.

Destaco especialmente la culpabilidad de algunos acusados: Goering, Plenipotenciario del Plan de Cuatro Años, coordinó la planificación y la ejecución de los planes para el reclutamiento de trabajadores extranjeros. Keitel, Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, co-firmante de los decretos de Hitler, integró el trabajo obligatorio en su política de mano de obra. Funk, Ministro del Reich de Economía, y Speer, Ministro de Armamento, basaron su programa de producción de guerra en el trabajo obligatorio. Sauckel, finalmente, Plenipotenciario General para la Utilización de Mano de Obra, demostró ser el agente decidido y fanático -usando sus propias palabras- de la política de alistamiento obligatorio que en Holanda fue promovida y llevada a cabo por Seyss-Inquart.

El Tribunal determinará la responsabilidad de cada uno; demando al Tribunal que condene el crimen de movilización de trabajadores extranjeros. Ruego al Tribunal que restaure la dignidad del trabajo humano que los acusados han tratado de destruir.

Sr. GERTHOFER: Sr. Presidente, Señorías. La acusación francesa se encarga de la parte de la Acusación relativa a los hechos por los que se procesa a los acusados que se perpetraron en los países de Europa Occidental, según se indica en el Artículo 6 (b) del Estatuto del 8 de agosto de 1945.

Este artículo incluye los quebrantamientos de las leyes y costumbres de la guerra que afecten, por un lado a personas, y por otro lado, a propiedad privada y pública.

La parte de la Acusación sobre personas -es decir, el maltrato infligido a prisioneros de guerra y a civiles, torturas, asesinatos, deportaciones, así como destrucción no justificada por necesidades militares- les fue presentada, y les será presentada, por mi colega el Sr. Delpech, y yo tendré el honor de presentarles el pillaje de propiedad privada y pública.

Se tendrá que informar al Tribunal de la mayor parte de la presentación de la acusación francesa. Nos esforzaremos en presentarla lo más brevemente posible, en acortar las citas de los numerosos documentos presentados al Tribunal y en evitar en la medida de lo posible material estadístico para simplemente traer a la luez los hechos principales. Sin embargo, a veces entraremos en detalles para que

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el Tribunal pueda apreciar ciertos hechos característicos por los que ahora se procesa a los acusados, hechos que se acostumbran a denominar "saqueo económico".

Antes de comenzar con este asunto, querría pedir el permiso del Tribunal para expresar la sincera gratitud de los Fiscales de la Sección Económica de la Delegación Francesa a sus colegas del resto de Delegaciones Aliadas, y en particular a los de la Sección Americana del Caso Económico, que han sido tan amables de poner a nuestra disposición un gran número de documentos alemanes descubiertos por el Ejército de Estados Unidos, y considerables medios materiales para su reproducción en un número suficiente de copias.


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