[an error occurred while processing this directive] Nuremberg, crimenes contra la Humanidad, crimenes de guerra

Juicio a los Principales Criminales de Guerra Alemanes

En Nuremberg, Alemania
Del 3 al 14 de diciembre de 1945

Decimoquinto Día: Viernes, 7 de diciembre de 1945
(8 de 9)


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Y el párrafo siguiente, al que querría que el Tribunal prestara atención en particular:
"El Führer está decidido, sin esperar a posibles declaraciones de lealtad del nuevo gobierno, a hacer todos los preparativos para destruir Yugoslavia militarmente como unidad nacional. No habrá diálogos diplomáticos ni se presentarán ultimátums. Se tomará nota de las garantías del Gobierno yugoslavo, en las que de todas maneras ya no se podrá confiar en el futuro. El ataque comenzará tan pronto como se disponga de los medios y tropas adecuados.

Es importante que la acción tenga lugar lo antes posible. Se hará un intento de permitir a los Estados fronterizos participar de una forma adecuada. Se pedirá apoyo militar real contra Yugoslavia a Italia, Hungría, y en ciertos aspectos también a Bulgaria. La misión principal de Rumanía es la protección frente a Rusia. Ya se ha avisado a los embajadores húngaro y búlgaro. A lo largo del día se enviará un mensaje al Duce.

Políticamente, es en especial importante que el golpe contra Yugoslavia se lleve a cabo con una dureza carente de piedad y que la destrucción militar se haga a la velocidad del rayo. De esta forma, Turquía se asustará lo suficiente y se ejercerá una influencia favorable más tarde sobre la campaña contra Grecia. Se puede asumir que los croatas se pondrán de nuestra parte cuando ataquemos. Se les otorgará un tratamiento político acorde (autonomía más adelante). La guerra contra Yugoslavia debería ser muy popular en Italia, Hungría y Bulgaria, ya que se prometerán adquisiciones territoriales a estos Estados: la costa adriática para Italia, el Banato para Hungría, y Macedonia para Bulgaria.

Este plan asume que aceleremos la planificación de todos los preparativos y que usemos fuerzas suficientemente fuertes como para que el colapso yugoslavo tenga lugar lo más rápidamente posible".

Bien, por supuesto, el Tribunal habrá visto que en ese tercer párrafo -dos días después de que se firmara el pacto y se dieran las garantías-, debido a que ha habido un golpe de estado y existe la posibilidad de que las operaciones contra

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Grecia se vean afectadas, se decide la destrucción de Yugoslavia sin pensar lo más mínimo en la posibilidad de conocer el punto de vista del nuevo Gobierno.

Hay un breve párrafo en la página 5, la página siguiente del documento, que querría leer:

"5. La misión principal de la Fuerza Aérea es comenzar lo antes posible la destrucción de las instalaciones terrestres de la Fuerza Aérea yugoslava y destruir la capital, Belgrado, en ataques por oleadas".
Hago una pausa para un comentario. Hoy sabemos lo despiadado que fue este bombardeo, cuando se bombardearon las áreas residenciales de Belgrado a las siete en punto de la mañana del domingo siguiente, la mañana del 6 de abril.

EL PRESIDENTE: ¿El 6 de abril?

CORONEL PHILLIMORE: El 6 de abril.

Y todavía en el mismo documento, la última parte, Parte V, en la pagína 5; se expone un plan provisional, diseñado por el acusado Jodl, y leeré un breve párrafo al principio de la página siguiente, página 6:

"En caso de acontecimientos políticos que requieran una intervención armada contra Yugoslavia, Alemania tiene intención de atacar Yugoslavia de forma concéntrica lo más pronto posible para destruir sus fuerzas armadas y disolver su territorio nacional".
Lo he leído porque el plan procede de la oficina del acusado Jodl.

Pasando al documento siguiente del grupo, C-127, lo presento como prueba GB 125. Es un fragmento de la orden dada tras la reunión, cuyas actas acabo de leer, es decir, la reunión del 27 de marzo, registrada en el PS-1746, Parte II. Es interesante leer el primer párrafo:

"El golpe militar en Yugoslavia ha alterado la situación política en los Balcanes. Yugoslavia, a pesar de sus declaraciones de lealtad, ha de ser considerada a partir de ahora un enemigo y por tanto, ser aplastada lo más rápidamente posible".
Paso al documento siguiente, PS-1835, que presento como prueba GB 126. Es un telegrama original que contiene una carta de Hitler a Mussolini, enviada a través del Embajador alemán en Roma por Hitler y el acusado Ribbentrop. Está escrita para notificarle a Mussolini la decisión tomada, y bajo el disfraz de un lenguaje excesivamente empalagoso, se dan órdenes al Duce. Leeré los cinco primeros párrafos:
"Duce, los acontecimientos me fuerzan a proporcionarle por este medio, el más rápido, mi estimación de la situación y de las consecuencias que puede tener.

(1) Desde el principio he considerado a Yugoslavia como un factor peligroso en la controversia con Grecia. Considerada desde el punto de vista puramente militar, la intervención alemana en la guerra en Tracia no estaría en absoluto justificada mientras la actitud de Yugoslavia siguiera siendo ambigua, y podría amenazar el flanco izquierdo de las columnas en avance sobre nuestro enorme frente.

(2) Por esta razón he hecho todo lo posible, y he tratado honestamente de incluir a Yugoslavia en nuestra comunidad unida por intereses mutuos. Por desgracia, estos intentos o no alcanzaron el éxito o comenzaron demasiado tarde como para producir un resultado definitivo. Los informes de hoy no dejan lugar a dudas sobre el cambio inminente en la política exterior de Yugoslavia.

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(3) No considero catastrófica esta situación, pero de todas maneras es difícil, y por nuestra parte debemos evitar cualquier error si no queremos finalmente poner en peligro toda nuestra situación.

(4) Por tanto, ya he preparado todas las medidas necesarias para enfrentarnos a un desarrollo crítico de los acontecimientos con los medios militares necesarios. Se ha ordenado también el cambio en el despliegue de nuestras tropas en Bulgaria. Ahora le solicito cordialmente, Duce, no llevar a cabo ninguna operación más en Albania en los próximos días. Considero necesario que cubra y aísle los pasos más importantes entre Yugoslavia y Albania con todas las fuerzas disponibles.

Estas medidas no deberían considerarse planeadas para un largo periodo de tiempo, sino como medidas auxiliates destinadas a evitar durante entre catorce días y tres semanas que se produzca alguna crisis.

También considero necesario, Duce, que usted refuerce sus fuerzas en el frente italiano-yugoslavo con todos los medios disponibles y lo más rápido posible.

(5) También considero necesario, Duce, que todo lo que hagamos y ordenemos se mantenga en el más absoluto secreto y que sólo sepan de esto personalidades a las que necesariamente se les deba notificar. Estas medidas perderán totalmente su valor si son descubiertas".

Y sigue destacando la importancia del secreto.

Paso al R-95, el documento siguiente del grupo, que presento como prueba GB 127. Fue presentado por mi distinguido amigo el Fiscal Jefe. Es una orden de operaciones, firmada por el General von Brauchitsch, que simplemente pasa a los Ejércitos las órdenes incluidas en la Directiva nº 25, que era el documento C-127, del que presenté un fragmento como prueba GB 125. No molestaré al Tribunal con su lectura.

Paso al TC-93, que ya se ha presentado junto al TC-92 como prueba GB 114. La invasión de Grecia y Yugoslavia tuvo lugar en esa mañana de 6 de abril en la que Hitler hizo pública esta proclama de la que presento este fragmento:

"Desde el comienzo de la lucha, Inglaterra ha tenido el propósito inquebrantable de convertir a los Balcanes en una zona de combate. La diplomacia británica, de hecho, tuvo éxito, siguiendo el modelo de la Guerra Mundial, en su plan de atrapar a Grecia por medio de una garantía que se le ofreció, y finalmente utilizándola para satisfacer los intereses de Gran Bretaña.

Los documentos publicados hoy proporcionan" -se refiere al 'Libro Blanco' alemán, en el que publicaron todos los documentos hasta la invasión- "Los documentos publicados hoy proporcionan una pequeña visión de una práctica que, de acuerdo con muy viejas recetas británicas, es un intento constante de inducir a otros a luchar y verter su sangre en favor de los intereses británicos.

En vista de esto, siempre he insistido en que:

(1) El pueblo alemán no alberga ningún sentimiento hostil contra el pueblo griego, pero

(2) Nunca toleraremos, como en la primera Guerra Mundial, que una potencia se establezca en territorio griego con el objeto, en un momento dado, de avanzar desde el sureste dentro del

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espacio vital alemán. Hemos dejado el flanco norte limpio de ingleses; estamos dispuestos a no tolerar una amenaza igual en el sur".
Y el párrafo al que quiero que el Tribunal preste especial atención:
"En interés de una consolidación genuina de Europa, ha sido mi propósito desde el día que llegué al poder por encima de todo establecer una relación amistosa con Yugoslavia. He apartado de mi mente conscientemente todo lo que ocurrió hace un tiempo entre Alemania y Serbia; no sólo le he tendido al pueblo serbio la mano del pueblo alemán, sino que además he hecho todos los esfuerzos para ser un intermediario honesto y ayudar a hacer desaparecer todas las dificultades que existían entre el Estado yugoslavo y varias naciones aliadas a Alemania".
Sólo se puede pensar que cuando hizo pública esta proclama, Hitler debió olvidar momentáneamente la reunión con Ciano en agosto de 1939, y la reunión con el acusado Ribbentrop y el resto el 27 de marzo unos días antes.

Paso al último documento del grupo. Es un documento que ya se ha presentado, L-172, y se presentó como prueba USA 34. Registra una charla dada por el acusado Jodl el 7 de noviembre de 1943. En la página 4 hay un breve párrafo que expone su opinión dos años y medio después de la acción que tuvo lugar en abril de 1941. Leo el párrafo 11, en la página 4:

"Lo que era, sin embargo, menos aceptable era la necesidad de proporcionar nuestro apoyo como aliado en los Balcanes debido al 'giro extra' de los italianos contra Grecia. El ataque que lanzaron en otoño de 1940 desde Albania con medios totalmente inadecuados era contrario a todo acuerdo, pero finalmente llevó a que tomáramos una decisión por nuestra parte que -viendo la cuestión con respecto al futuro- habría sido necesaria en cualquier caso más tarde o más temprano. El ataque contra Grecia planeado, desde el norte, no se ejecutó tan sólo como una operación en apoyo de un aliado. Su fin real era evitar que los británicos se afianzaran en Grecia y amenazaran nuestra área petrolífera en Rumanía desde ese país".
Si se me permite, resumiré la historia: se decidió la invasión de Grecia como mínimo ya en noviembre o diciembre de 1940, y se planificó para finales de marzo o primeros de abril de 1941. No se tuvo en cuenta en ningún momento ninguno de los compromisos adquiridos a través de tratados o convenciones que pudieran convertir esa invasión en una ruptura de la Ley Internacional. Se tuvo la precaución de ocultar los preparativos para que las fuerzas alemanas pudieran enfrentarse a una víctima confiada.

Mientras tanto, Yugoslavia, aunque iba a ser liquidada cuando conviniera, se dejó aparte para un momento posterior. Se hicieron todo tipo de esfuerzos para asegurarse su cooperación en la ofensiva contra Grecia o, al menos, para garantizar que se abstendría de interferir.

El golpe de estado del General Simovic alteró este plan y se decidió que, sin importar si su gobierno tenía o no alguna intención hostil hacia Alemania, o si pretendían o no apoyar a los griegos, se tenía que liquidar Yugoslavia.

No se consideró interesante dar ningún paso para conocer las intenciones de Yugoslavia cuando ahora era tan fácil, después de desplegar las tropas alemanas, destruirla militarmente y como unidad nacional. Así, en las primeras

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horas de la mañana del domingo, 6 de abril, tropas alemanas entraron en Yugoslavia sin advertencia previa, y a la vez en Grecia cumpliendo la formalidad de entregar una nota al Embajador griego en Berlín informándole de que las fuerzas alemanas entraban en Grecia para expulsar a los británicos. El Sr. Koryzis, el Embajador griego, al responder a información sobre la invasión proporcionada por la Embajada alemana, respondió que la Historia se repetía y Grecia estaba siendo atacada por Alemania al igual que lo hizo Italia. Grecia daría, dijo, la misma respuesta que dio en octubre.

Con esto terminan las pruebas sobre Grecia y Yugoslavia. Pero, dado que tengo el honor de concluir el caso británico, querría, si el Tribunal me lo permite, llamar su atención muy brevemente sobre un factor común a toda esta agresión. Puedo hacerlo, creo, en cinco minutos.

Es un elemento en la técnica diplomática de agresión, que fue utilizado con singular constancia no sólo por los nazis, sino también por sus amigos italianos. Su técnica se basaba esencialmente en asegurar la ventaja máxima de la sorpresa, incluso aunque así sólo se pudieran lograr unas pocas horas de avance militar sin oposición en el país de la víctima confiada. Así, por supuesto, no se presentó a Polonia ninguna declaración de guerra.

La invasión de Noruega y Dinamarca comenzó en la madrugada del 8 al 9 de abril, y estaba ya avanzada como operación militar para cuando se presentaron explicaciones diplomáticas y excusas frente al Ministro de Exteriores danés, a las 4:20 de la mañana del 9, y frente al Ministro noruego, entre las 4:30 y las 5 de esa mañana.

La invasión de Bélgica, Luxemburgo y Holanda comenzó no más tarde de las 5 en punto, en la mayoría de los casos antes, en la madrugada del 10 de mayo, mientras que el últimatum formal, dado en cada caso con excusas y explicaciones diplomáticas, no se presentó hasta después. En el caso de Holanda, la invasión comenzó entre las 3 y las 4 de la mañana. No fue hasta las 6 de la mañana, cuando ya se había bombardeado La Haya, cuando el Embajador alemán pidió ver al Sr. van Kleffens. En el caso de Bélgica, donde el bombardeo comenzó a las 5 en punto, el Embajador alemán no vio al Sr. Spaak hasta las 8. La invasión de Luxemburgo comenzó a las 4 en punto y fue a las 7 cuando el Embajador alemán pidió ver al Sr. Beck.

Mussolini copió esta técnica. Fue a las tres en punto de la mañana del 28 de octubre de 1940 cuando su Embajador en Atenas presentó un ultimátum de tres horas al General Metaxas.

Las invasiones de Grecia y Yugoslavia, como he dicho, comenzaron en la madrugada del 6 de abril de 1941. En el caso de Yugoslavia, no hubo ninguna conversación diplomática ni siquiera después del hecho, y simplemente Hitler hizo pública una proclama -de la que leí un fragmento- a las 5 en punto esa mañana de domingo, unas dos horas antes de que se bombardeara Belgrado.

En el caso de Grecia, nuevamente, no se informó hasta las 5:20 a.m. al Sr. Koryzis de que tropas alemanas estaban entrando en territorio griego.

La forma en la que esta larga serie de agresiones se llevó a cabo es en sí misma una prueba adicional del carácter esencialmente agresivo y traicionero del régimen nazi. Ataque sin aviso previo para asegurarse una ventaja inicial y proferir excusas o razones después. Su forma de actuar es claramente un método bárbaro, de un Estado que no tiene ningún respeto por su propia palabra, ni por los derechos de ningún pueblo salvo el suyo.

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Uno se siente tentado a especular si esta técnica fue inventada por el propio mediador honesto o por su honesto ayudante, el acusado Ribbentrop.

EL PRESIDENTE: Sr. Alderman, ¿continuará usted después de un breve receso? ¿Es eso lo que usted pensaba hacer?

SR. ALDERMAN: Sí.

EL PRESIDENTE: Haremos un receso de diez minutos.

(Se hizo un receso).

SR. ALDERMAN: Con la venia, antes de proceder a presentar las pruebas sobre la agresión contra la Unión Soviética, dedicaré quince minutos a presentar dos documentos más sobre la agresión contra Austria.

Estos dos documentos se encuentran en un libro complementario, el suplemento al libro de documentos N.

Ambos documentos son correspondencia del Ministerio de Exteriores británico. Están a nuestra disposición gracias a nuestros colegas británicos.

En primer lugar presento el documento 3045-PS como prueba USA 127. Tiene dos partes. La primera es una carta del 12 de marzo de 1938 del Embajador Neville Henderson, de la Embajada británica en Berlín, a Lord Halifax. Dice así:

"Señoría,

Con respecto a su Telegrama nº 79 del 11 de marzo, tengo el honor de enviarle a Su Señoría una copia de una carta que envié al Barón von Neurath de acuerdo con las instrucciones dadas, y que se envió esa misma noche.

El Embajador francés envió una carta similar al Barón von Neurath al mismo tiempo".

El documento adjunto es la nota del 11 de marzo de la Embajada británica al acusado von Neurath, y dice lo siguiente:
"Estimado Ministro del Reich,

Se ha informado a mi Gobierno de que esta tarde se presentó un ultimátum alemán a Viena demandando, entre otras cosas, la renuncia del Canciller y su sustitución por el Ministro del Interior, un nuevo Gabinete en el que dos tercios de los miembros sean nacionalsocialistas, y la readmisión de la Legión Austriaca en el país con la misión de mantener el orden en Viena.

Mi Gobierno me ha indicado que le comunique inmediatamente al Gobierno alemán que, si este informe es correcto, el Gobierno de Su Majestad en el Reino Unido se ve obligado a presentar una protesta en los términos más enérgicos contra este uso de la coacción apoyada por la fuerza contra un Estado independiente para crear una situación incompatible con su independencia nacional.

Como ya se ha dicho al Ministro de Asuntos Exteriores alemán en Londres, dicha acción producirá grandes reacciones de las que es imposible predecir sus consecuencias".


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