Noveno Día: viernes, 30 de noviembre de 1945
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CORONEL AMEN, al testigo: Como miembro del Abwehr, ¿recibía usted en general buena información sobre el plan del Reich Alemán para provocar la guerra?TESTIGO: En tanto en cuanto la oficina del Abwehr se veía implicada en los preparativos de estos asuntos, sí.
P: ¿Le llegó
alguna vez información de inteligencia que no estuviera a disposición
de una persona corriente, o de un oficial ordinario del Ejército?
R: Sí, ciertamente. Es una función de mi oficina.
P: Y, en base a los conocimientos
que usted obtuvo, ¿analizó usted, en su grupo, si el
ataque a Polonia, por ejemplo, fue o no un acto de agresión no provocado?
EL PRESIDENTE: Bien...
TESTIGO: ¿Podría por favor repetir la pregunta?
EL PRESIDENTE: Es una cuestión
clave sobre la que ha de decidir este Tribunal. No puede presentar pruebas en
base a una cuestión que pertenece a las competencias del Tribunal.
CORONEL AMEN: Muy bien, Señoría. El testigo queda ahora libre para ser interrogado.
EL PRESIDENTE: ¿Desea la acusación soviética hacerle alguna pregunta al testigo? General Rudenko...
GENERAL RUDENKO: Usted ha dado respuestas claras a ciertas cuestiones,
y querría conocer algunos detalles. ¿Debo entender que las
unidades insurgentes de los nacionalistas ucranianos fueron organizadas bajo
la dirección del Estado Mayor alemán?
R: Eran inmigrantes ucranianos de Galitzia.
P: Y con estos inmigrantes se formaron unidades insurgentes, comandos.
R: Sí, aunque quizás
"comando" no es el término adecuado. Eran personas que eran reunidas
en tiendas y se les daba entrenamiento militar o semi-militar.
P: ¿Cuál era la función de estos comandos?
R: Eran organizaciones de inmigrantes de la Galitzia ucraniana, como ya he dicho, que trabajaban con el Amt Abwehr.
P: ¿Qué se suponía que debían hacer estas tropas?
R: Se les asignaron tareas
de cuando en cuando al comienzo de la operación por la oficina a cargo
del mando. Es decir, en el caso de que fueran órdenes que provenían
de la oficina a la que pertenezco, eran determinadas por el O.K.W.
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P: ¿Qué funciones tenían estos grupos?
R: Estos comandos llevaban a cabo sabotajes tras las líneas enemigas.
P: Es decir, ¿en qué territorio?
R:En aquellos territorios
con los que Alemania estaba en guerra, o hablando de un caso concreto del
que se ocupa el juicio, en Polonia.
P: Por supuesto, en Polonia. Bien, ¿sabotajes y qué más?
R: Sabotajes, destrucción
de puentes y otros objetivos de importancia militar. El mando operativo de
la Wehrmacht determinaba lo que era de importancia militar; ya he dado detalles
de esas actividades, principalmente, destrucción de objetivos de importancia
militar u objetivos importantes para una operación en particular.
P: ¿Y actividades terroristas? Le pregunto por las actividades terroristas de estas unidades.
R: No se asignaban tareas
políticas a nosotros, es decir, al Amt Ausland-Abwehr. Se asignaban
misiones políticas por parte de la respectiva oficina del Reich, se
ha de decir que con frecuencia como resultado de erróneos...
P: No me ha entendido. Usted
habla de sabotaje, y yo le preguntaba por los actos terroristas de estas
organizaciones. ¿Me comprende? ¿Era el terror una de sus tareas?
Déjeme repetirlo; así como actos de sabotaje, ¿se les
asignó algún acto de terror?
R: No por nuestra parte.
P: Usted me ha dicho que
desde su lado no se practicó ningún terrorismo. ¿Quién
lo practicaba? ¿Quién trabajaba en este aspecto?
R: Bien, eso era la clave
entonces. Se pedía una y otra vez a cada una de estas unidades militares
del Abweher que usaran su organización puramente militar, que se estableció
para ocuparse de tareas relacionadas con las operaciones de las Fuerzas Armadas,
con métodos políticos o terroristas, como se demuestra claramente
en el memorándum de nuestros archivos sobre la campaña contra
Polonia.
P: Respondiendo a la pregunta
del Coronel Amen sobre si se consideraba a los hombres del Ejército
Rojo como enemigos ideológicos sujetos a las medidas correspondientes,
¿qué quiere decir con "las medidas correspondientes"? Repito
la pregunta. Usted ha dicho que el Ejército Rojo era considerado por
ustedes, es decir, por el Estado Mayor alemán, como un enemigo ideológico,
y que se le debía someter a las medidas correspondientes. ¿Qué
quiere decir eso? ¿A qué se refiere con "las medidas correspondientes"?
R: Con "medidas especiales"
me refiero claramente a todos los métodos brutales que se usaron
y que ya he mencionado, y de los que estoy convencido que hubo muchos más,
más posiblemente de los que pude ver en mi restringido ámbito
y más de los que conocí.
P: Le ha dicho al Tribunal
que había comandos especiales para la selección de prisioneros
de guerra. Entiendo que eran seleccionados de esta forma: separados entre
los que iban a ser asesinados y los que iban a ser internados en campos,
¿es correcto?
R: Sí, pero estos
comandos especiales de la SD también se encargaban de la ejecución
de los seleccionados entre los prisioneros de guerra.
P: Eso, por supuesto, convierte al jefe de los comandos en el responsable de quién iba a morir y quién no.
R: Sí, era esta cuestión
precisamente la que se discutía con Reinecke. Se mencionó el
hecho de que iba a ser el jefe de cada comando el que iba a decidir quién,
a la vista de la orden dada, iba a ser considerado como influido por el bolchevismo
y quién no.
P: Y el jefe del comando decidía por medio de su propia autoridad qué hacer con ellos.
R: Sí, al menos hasta
la fecha de la discusión en la que participé por orden de Canaris;
este punto, entre otros, fue uno de los importantes de la discusión.
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P: Nos ha hablado de su protesta y la protesta de Canaris contra estas atrocidades, asesinatos y demás. ¿Cuáles fueron los resultados de estas protestas?
R: Como ya he dicho, fueron
unos resultados muy modestos, tan modestos que difícilmente se podría
decir que fueron resultados. El hecho de que las ejecuciones tuvieran lugar
fuera de la vista de las tropas, o a al menos unos 500 metros de distancia,
no puedo de ninguna forma llamarlo un resultado.
P: ¿Qué conversación
tuvo con Muller sobre este asunto, sobre sus concesiones? Nos dijo que cuando
le interrogó el General Alexandrov (por favor, ¿quién
es Alexandrov?), el Coronel Rosenblith, un representante de la Delegación
Soviética, le hizo preguntas. Lo siento, me he equivocado. Quizás
recordará su diálogo con el Coronel Rosenblith sobre la conversación
y las concesiones que hizo Mullter. Le pediré que nos hable de nuevo
de eso.
R: Sí, correcto. Sí, el nombre es Alexandrov, aunque no sé qué tiene que ver Alexandrov con esto.
P: Alexandrov fue un error
mío, olvídelo. Estoy interesado en la cuestión de Muller,
sobre los fusilamientos, torturas, y demás hechos.
R: Tuve una larga conversación
con Muller, en especial con respecto a las selecciones. Cité, para
concretar, el caso de los tártaros de Crimea, es decir, el caso de
los soldados rusos soviéticos que, de acuerdo con su nacionalidad,
procedían de Crimea; y los casos en los que por ciertas razones, ciertos
musulmanes fueron declarados judíos, y por tanto, ejecutados. Aparte
de la brutalidad de estas medidas y otras similares, estos casos demostraron
el totalmente irracional punto de vista, o puntos de vista, incomprensibles
para cualquier persona normal, que caracterizaron el control de la cuestión.
Hice referencia a esto entre otras cosas.
P: Nos dijo que se llevaron a cabo estas medidas.
EL PRESIDENTE: No le ha oído, continúe, pero un poco más despacio.
GENERAL RUDENKO: ¿Ha terminado de hablar de su conversación con Muller?
TESTIGO: No, no he terminado.
Mantuve muchas conversaciones con Muller, y había un consenso con
estas discusiones. Todos los temas sobre los que he declarado eran primero
discutidos con Muller como el hombre con autoridad en al menos un sector.
En cuanto a Reinecke, él decidía de acuerdo con sus propias
ideas y su propio punto de vista, y en contra de mi punto de vista o del
del Amt. Le agradecería que me dijera qué puntos en concreto
le gustaría que explicara, y con gusto los repetiré.
P: Su tema habitual de discusión
eran asesinatos, fusilamientos, y hechos similares, especialmente fusilamientos.
Estoy interesado en todo eso. ¿Qué dijo Muller sobre ello?
¿Cómo iban a tener lugar los fusilamientos, en especial en
relación con sus protestas?
R: Me dijo de una forma más
bien cínica que en este caso los fusilamientos tendrían lugar
en algún sitio apartado si las tropas se sentían demasiado
alteradas por ello, y si, como él dijo, "sufría su moral",
etc., y eso es lo principal de lo que dijo.
P: ¿Ese fue el resultado de su protesta?
R: Sí, ese fue el pobre resultado de nuestra protesta, pero al menos fue una cierta concesión...
P: Y una última pregunta.
En cuanto a las condiciones de los campos de concentración donde se
llevaba a los prisioneros soviéticos y donde se cometió la
destrucción masiva de prisioneros: ¿eran todas estas órdenes
el resultado de directrices del Estado Mayor alemán?
R: Con cierta clase de cooperación
con las autoridades competentes, el Reichs-Sicherheitshauptamt. Corroborando
todo lo que he dicho, debo señalar que en aquel tiempo, yo mismo no
leí las ordenes, y me enteré de lo que se estaba haciendo en
paralelo, o de la colaboración, o la coordinación en esta cuestión,
sólo a través de conversaciones y principalmente a través
de conversaciones con Reinecke y
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cuando me reunía con un representante del O.K.W. en la persona de Reinecke o del antes mencionado Muller.
P: Disculpe, ¿obtuvo esa información en reuniones o conversaciones privadas o no oficiales?
R: Era una reunión estrictamente oficial convocada por el General Reinecke. No estaba allí como "Lahousen", sino como representante del Ausland-Abwehr.
P: Las órdenes que se aprobaban en estas sesiones, ¿procedían directamente del Estado Mayor alemán?
R: Procedían del Estado Mayor alemán y de uno de los oficiales superiores de la R.S.H.R., según lo que dijo
Reinecke durante una de estas reuniones. Nunca las he visto con mis propios ojos, por tanto, eso es todo lo que puedo decir.
P: ¿Pero oyó durante esas reuniones cuándo y dónde se discutieron?
R: Sí, durante las reuniones que ya he descrito, o al menos en sus aspectos esenciales, por supuesto.
P: Y durante estas sesiones
que usted mencionó, ¿se plantearon cuestiones sobre asesinatos
e incendios de ciudades?
R: No se habló en
estas discusiones sobre incendios, pero se mencionaron las órdenes
que se habían dado con respecto a los prisioneros.
P: Sólo sobre los asesinatos.
R: Sobre las ejecuciones.
GENERAL RUDENKO: Es todo.
EL PRESIDENTE: ¿Desea la acusación francesa formular alguna pregunta?
M. DUBOST: Sólo una pregunta.
P: ¿Quién dio las órdenes de liquidación de los líderes del ejército?
R: No he entendido eso. ¿La
destrucción de los comandos? ¿A que se refiere exactamente?
¿Al asesinato de miembros de comandos?
P: ¿Quién dio las órdenes de ejecución?
R: Yo no leí la orden, pero de acuerdo con lo que se dijo en nuestros círculos sobre este tema, la idea provino del propio Hitler, que fue clave en la reorganización de la SD; quién más ha ayudado a la reforma de la SD, no lo sé.
P: Los acusados Keitel, Jodl, ¿qué órdenes plantearon, qué ordenes dieron?
R: No puedo decirlo porque no lo sé.
P: ¿Cuáles fueron las razones de estas órdenes, por lo que usted sabe?
R: No sólo era mi
opinión, sino que era algo sabido por todos, que las razones de estas
órdenes eran provocar un efecto intimidatorio y así aplastar
y detener la actividad de los comandos.
P: ¿Quién dio la orden de ejecución o asesinato de los Generales Giraud y Weygand?
R: No oí la primera
parte de la pregunta. ¿Quién dio la orden de asesinar a Weygand
y Giraud? La orden de liquidar, es decir, para ser explícitos, de
asesinar a Weygand y Giraud, según me dijo Canaris, provino de Keitel.
Esta orden y estas intenciones con respecto al caso de Weygand me fueron
además directamente transmitidas como una observación personal
por parte de Keitel. Keitel me preguntó, después de que Canaris
le hubiera leido un informe en mi presencia el 23 de diciembre de 1940 de
acuerdo con mis notas, por los avances hechos en el caso Weygand.
En cuanto al segundo caso,
el caso Giraud, es un hecho que la orden fue de Keitel a Canaris -esto me
lo dijo el propio Canaris- y así fue también con el resto de
jefes que estaban presentes. Tuve noticias de ello una segunda vez durante
un informe de Canaris a Keitel en mi presencia en julio de 1942, cuando esta
orden me fue comunicada de una manera similar a la del caso Weygand, y finalmente,
de una
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forma directa, es decir, a través de la conversación telefónica con Keitel que describí, y que se transmitió como comunicación urgente de inteligencia.
(La Acusación británica indicó que no deseaba formular ninguna pregunta).
EL PRESIDENTE: ¿Quiere formular alguna pregunta, Dr. Nelte?
DR. NELTE (abogado del acusado Keitel): El testigo, Lahousen, ha proporcionado pruebas muy importantes, en particular...
EL PRESIDENTE: ¿Va a hacer ahora un discurso?
DR. NELTE: Mi cliente, el
acusado Keitel, querría hacer numerosas preguntas al testigo después
de que lo haya hablado conmigo. Por tanto, le pido al Tribunal que o permita
ahora que haya un receso considerable, o que se puedan hacer estas preguntas
en un interrogatorio en la siguiente sesión.
EL PRESIDENTE: Muy bien. Tendrá oportunidad de efectuar el interrogario mañana a las diez en punto. ¿Desea algún miembro del Tribunal hacerle alguna pregunta al testigo?
TRIBUNAL (Sr. Biddle):
P: Querría preguntarle
al testigo si las órdenes de asesinato de rusos y las relacionadas
con el tratamiento de prisioneros se dieron por escrito.
R: Por lo que sé, sí, pero no vi o leí esas órdenes.
P: ¿Eran órdenes oficiales?
R: Sí, eran órdenes
oficiales, por supuesto, aunque los hechos tenían lugar dando ciertos
rodeos. Estas órdenes se discutían con Reinecke y los otros,
y es así como conocí sus puntos esenciales; nunca las leí.
Pero no eran acuerdos verbales que conocía, porque eran comentadas;
por tanto, sabía que había algo por escrito. Lo que no puedo
decir es si había una o más órdenes, o quién
las firmó. No afirmo saber esto. He expuesto lo que sé, que
se basa tan sólo en discusiones e informes de los que pude muy claramente
deducir la existencia de órdenes.
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