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Engaño y Tergiversación
Técnicas de Negación del Holocausto
Frau Ilse Koch, el General Lucius Clay, y las
atrocidades cometidas con piel humana


En los últimos días de 1948, se completó una investigación del Senado sobre el caso Koch que había comenzado sólo cuatro días después de que se conmutara su sentencia. Los extractos del informe que aparecieron en el Times sobre las atrocidades cometidas con piel humana son los siguientes:[11]

Se cortaba cuidadosamente la piel tatuada de los cadáveres de los internos, se curtía y se empleaba con distintos fines decorativos y pseudocientíficos.

...

En cuanto a los aspectos del caso referentes a la piel humana, no hay ninguna duda de que los departamentos de patología de Buchenwald cortaron, curtieron y secaron piel humana tatuada. Numerosos testigos declararon sobre su existencia, y se presentaron como pruebas tres muestras y una cabeza humana reducida. Estas mismas muestras han sido exhibidas en las audiencias de este subcomité.

Un testigo de la defensa (Wilhelm) declaró que, que él supiera, se había hecho una lámpara con piel, y dijo que había oído que Ilse Koch había ordenado que se hiciera una lámpara de esta clase, y se le había entregado.

Dos testigos de la acusación (Titz y Froeboess) declararon que habían visto a la acusada en posesión de una pantalla de lámpara de piel, un álbum forrado en piel, y un par de guantes de piel humana. Dos testigos de la defensa (Wilhelm y Biermann) y un testigo de la acusación (Sitte) declararon, en base a lo que habían oido, que ella poseía artículos hechos de piel humana.

El principal testigo a favor de la acusada fue la propia Ilse Koch, que específicamente negó los cargos presentados contra ella y las declaraciones de testigos que habían aparecido contra ella.

El Secretario Royall, cuyo anterior comentario sobre el tema había sido que los cargos sobre los tatuajes "no habían sido probados", cambió su opinión en el testimonio presentado ante el comité:
Kenneth C. Royall, Secretario del Ejército, dijo que le resultaba difícil "entender por qué se había concedido una reducción de condena". Admitió que las autoridades militares "podrían haber cometido un error".
El subcomité también revisó la decisión del General Clay de conmutar la sentencia. Esto nos proporciona parte del material más interesante, un breve vistazo a las razones por las que Clay tomó esta decisión. Según el Times:
En cuanto a la reducción de la sentencia concedida originalmente a Frau Koch, que fue acusada de haber ordenado la muerte de personas para usar su piel tatuada para hacer pantallas de lámparas y otros objetos, el comité expresó que las autoridades militares americanas "actuaron de buena fe" al tomar una decisión que "sin duda a ellos les pareció la adecuada".

Pero expresó la sorpresa que le producía el que "la única justificación por escrito" que existía en el momento en el que el General Lucius D. Clay, Comandante Militar de Estados Unidos en Alemania la firmó, era una "recapitulación incompleta de las pruebas" presentadas por dos abogados civiles que hicieron una revisión preliminar.

Este documento afirmaba que, aunque Frau Koch incitó, ayudó y participó en el diseño común nazi, la extensión y naturaleza de su participación no implicaba el encarcelamiento de por vida.

El General Clay nunca discutió nada de lo dicho arriba, al menos públicamente. Tres meses después anunció que se había decidido que no podía ser juzgada por tribunales militares americanos, y que se estaba considerando que fuera juzgada por las autoridades alemanas. [12]

Unos pocos años después, comentó de pasada las conclusiones del comité del Senado en su libro Decision in Germany: [13]

Entre los 1.672 juicios celebrados estuvo el de Ilse Koch, la llamada "Zorra de Buchenwald", pero al examinar el sumario, no pude ver que se demostrara su participación capital en los crímenes de Buchenwald. Con un carácter sórdido y de mala reputación, había disfrutado exhibiéndose, sobre todo llevando jerséis ajustados y faldas cortas, ante los prisioneros masculinos que llevaban largo tiempo encerrados, y había desarrollado un carácter marcado por un amargo odio. Sin embargo, no había sido juzgada por esto, así que reduje su sentencia, aunque esperaba la reacción que produciría. Quizás me equivoqué, pero nadie puede compartir la responsabilidad con el oficial que revisó el caso. Más adelante, el comité del Senado que criticó unánimemente esta acción tuvo la oportunidad de escuchar a más testigos que hicieron declaraciones que no figuraban en el sumario que yo tenía. Yo sólo pude decidir en base a ese sumario. [Cursiva de Nizkor].
Frau Koch fue posteriormente juzgada y condenada por un tribunal alemán.  Clay dijo que el tribunal alemán "había dispuesto de una jurisdicción clara". [14]

Fue sentenciada a cadena perpetua por: "un cargo por incitación al asesinato, uno por incitación al intento de asesinato, cinco por incitación a causar maltrato físico a varios prisioneros, y dos por maltrato físico".[15]

"El tribunal no halló pruebas de que algún prisionero de Buchenwald fuera asesinado por su piel tatuada, pero expresó que no dudaba de que en el campo se habían hecho pantallas de lámparas con piel humana, y de que se habían curtido y conservado cabezas humanas".

Hagamos una breve recapitulación en este punto.

Nadie ha cuestionado, ni siquiera Frau Koch y sus abogados, que se hicieron pantallas de lámparas con piel humana en Buchenwald. Lo único que se ha cuestionado es si Koch tomó parte en su fabricación. Esto es un punto importante. Se presentaron tres muestras de estos objetos como pruebas, y también fueron vistas por el subcomité del Senado.

Dos testigos declararon que ellos mismos vieron que Frau Koch tenía objetos hechos de piel humana. Clay puede que no conociera a estos testigos, porque dijo que las declaraciones que hablaban de "los cargos más serios" eran completos rumores. Si eso se refería a los cargos sobre piel humana, es algo que no se sabe. Lo más probable es que Clay considerara que los cargos por asesinato eran "los cargos más serios".

En cualquier caso, los abogados que revisaron las pruebas para Clay produjeron, según el subcomité del Senado, una "recapitulación incompleta de las evidencias".

En otras palabras, los ayudantes de Clay le informaron mal, y Clay escribió poco después que "el podía actuar en base sólo a ese sumario" que se le presentó. Éste es un punto clave. También es importante señalar que este hecho es algo que cualquiera puede descubrir si echa un vistazo a los artículos de prensa de la época sobre Koch, o que lea el libro de Clay, Decision in Germany.

El tribunal alemán no condenó a Koch por el cargo según el cual había seleccionado a prisioneros para que fueran asesinados y así obtener su piel, pero este mismo tribunal dijo que "no había ninguna duda de que se hicieron pantallas de lámpara con piel humana".

La Historia ofrece poco más sobre  Ilse Koch durante sus años de cárcel en las siguientes dos décadas. Se suicidó en 1967. Pero en 1976, el General Clay iba a participar en una conferencia en la Fundación de Investigación George C. Marshall, en Virginia. Mal de salud, envió disculpas en el último momento. Un mes después, él y el
General Mark W. Clark concedieron entrevistas, que se grabaron en vídeo, a un miembro de la Fundación.

Según Mark Weber, las transcripciones de estas entrevistas demuestran que el General Clay reafirmó su opinión de hace veintiocho años: [16]

Juzgamos a Ilse Koch... Se la sentenció a cadena perpetua, y la conmuté a tres años. Y a nuestra prensa no le gustó. Había sido destruida porque un reportero emprendedor que fue el primero que fue a su casa le dio un bonito nombre, la "Zorra de Buchenwald," y porque había encontrado unas cuantas pantallas de lámpara blancas de las que dijo que estaban hechos de tejido humano.

Bien, resultó que en realidad se trataba de cabra. Pero en el juicio siguió siendo tejido humano. Fue casi imposible para ella tener un juicio justo.

Le dijo algo muy parecido a Jean Edward Smith  en otra entrevista: [17]
Esa fue una de las razones por las que revoqué la condena a muerte de Ilse Koch. No había ninguna prueba en la transcripción del juicio que apoyara la condena a muerte, sólo se podía ver que se trataba de una criatura bastante repugnante. Supongo que recibí más insultos por esto que por cualquier otra cosa que hice en Alemania. Un periodista la había bautizado la "Zorra de Buchenwald" y había escrito que tenía pantallas de lámpara hechas con piel humana en su casa. Y esto se presentó ante el tribunal, en el que se demostró sin lugar a dudas que se trataba de piel de cabra.
Se debería señalar que Smith calificó la memoria de Clay como "extraordinaria" diciendo que "podía recordar telegramas de hacía veinte años, casi palabra por palabra. Ningún detalle era lo suficientemente pequeño como para escapar a su atención". [18]

Pero obsérvense las discrepancias: en la entrevista para la Fundación, Clay dijo que las pantallas de lámpara fueron consideradas de piel humana en el juicio. En la entrevista con Smith, dijo que en el juicio se demostró "sin lugar a dudas" de que no lo era (es posible que no conociera las pruebas forenses que demostraron que la piel era humana).

Asimismo, en la entrevista para la Fundación, no pudo recordar los años a los que había reducido la sentencia, cuatro, y no tres como dice.

Es importante ser consciente de que el caso de Frau Koch, aunque tuvo una gran repercusión en los medios, no era de gran importancia para el  General Clay. Su responsabilidad fue dirigir la reconstrucción del sector americano de la Alemania ocupada desde 1945 hasta su retiro en mayo de 1949. Con diez millones de personas a las que atender, se le puede excusar el que no fuera cuidadoso con los detalles del caso de un criminal de guerra. En Decision in Germany, señala que el juicio de Koch fue sólo uno entre los 1.672 juicios de Dachau que tuvo que supervisar. La irrelevancia de Koch en su vida puede verse en la biografía de John Backer Winds of History (Vientos de Historia). [19] No se la menciona ni en una línea de las 300 páginas del libro.

Las transcripciones reales del juicio son, por supuesto, la única manera de aclarar la cuestión. Obtener estas transcripciones no es tarea fácil. Se invita a cualquiera que pueda ayudar en este punto a ponerse en contacto con el autor.

Lo importante no es tanto lo que los negadores del Holocausto dicen sobre Ilse Koch y el General Clay como lo que no dicen. Se tomaron la molestia de buscar una entrevista para una desconocida fundación de investigación realizada en 1976, consiguiendo la ayuda de un archivero de los Archivos Nacionales cercano a la jubilación para hacerlo.


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